El Verdinegro empató sin goles ante el Lobo durante los 90 y la tanda de los penales fue la que terminó de definir el cheque de la Copa Argentina. Matías Borgogno sin duda fue la gran figura de los tres palos: atajó dos y un tercero que se fue a las nubes. Sirve para confiar, para levantar el ancla y para sumar el primer grito de gloria de Pipi Romagnoli, que hoy se fue con una sonrisa. ¿La próxima? versus Racing.