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domingo 22 de marzo de 2026

Historia

Perdieron todo en un incendio, duermen bajo un olivo y con esfuerzo, intentan reconstruir su hogar

Viven en la Villa Anita desde hace 26 años. La semana pasada quedaron prácticamente en la calle después de que las llamas arrasaran con todo. Pese al dolor, entre todos levantan los escombros pempezar de cero.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Cristina, quien padece diabetes y está en silla de ruedas, regresaba del médico cuando se topó con una tremenda llamarada que salía del interior de su casa. En ese momento en lo único que pensó fue en su hijo, su nuera y sus tres nietos, quienes habitan también el domicilio. "No podía creer cuando vi el humo. Llegué y pregunté por mi hijo. No lo veía y me desesperé. Después me dijeron que estaba hablando con la policía", cuenta la mujer en medio de los escombros, lo que quedó de su casa.

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Hace una semana, la familia Maldonado vivió momentos desesperantes después de que un incendio arrasó con todo lo que habían construido en 27 años. Una travesura de un niño desató el fuego primero en una de las habitaciones y luego, en el resto de la vivienda. Las llamas se extendieron en cuestión de segundos y no pudieron salvar nada, ni siquiera la máquina de coser con la que Cristina ganaba unos mangos.

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Ahora viven como pueden. La mujer contó que ella, su esposo e hijos, uno de ellos casado y con tres hijos, resisten debajo de un olivo que sobrevivió al incendio y se encuentra en el fondo de la casa. Allí pasan el día e incluso duermen a veces, sino, pasan la noche en algún familiar.

"Estamos acampando, pero en la noche tratamos de irnos a otro lado. Pusimos un nylon en el olivo para que nos dé un poco de sombra. No tenemos baño, ya que no entramos por miedo a que se derrumbe; está todo quemado y roto", expresa Cristina.

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Mientras tanto, los hombres de la familia intentan volver a reconstruir lo que alguna vez fue su hogar. Ya tiraron abajo las paredes que generan peligro para todos y sacaron los escombros a la vereda. Esperan por una donación de palos para poder armar, aunque sea, dos habitaciones. "Mi esposo es albañil y mis hijos, uno peluquero y el otro hace changas. Entre todos están intentando armar las dos piecitas; pidieron vacaciones en sus trabajos para poder hacerlo. Por suerte estamos en verano y se puede pasar toda esta situación, en invierno hubiese sido más difícil", contó Cristina.

Para poder colaborar, comunicarse al 2644847062.

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