Entre senderos de tierra, a pocos kilómetros de la Ruta 60, emergen las ruinas de lo que alguna vez fue un faro productivo y social en Ullum. Lo que en el pasado supo ser una pujante bodega de la familia Graffigna, hoy es un escenario silencioso -y hasta olvidado- de una historia que marcó el comienzo del siglo XX en el departamento turístico. El drone de Tiempo de San Juan sobrevoló el complejo y registró la magnitud de sus restos.
Lugares abandonados: las ruinas de una icónica bodega de Ullum con historia centenaria
Entre escombros y ladrillos emergen los restos de la bodega Las Lomas, una joya vitivinícola del siglo XX que estuvo años sumergida y que aún guarda el eco de su esplendor pasado. El drone de Tiempo voló en el lugar y trajo las mejores imágenes. Fotos y video: Leandro Porcel.
A finales de la década del 2000, la falta de agua en el dique de Ullum dejó al descubierto lo que durante años estuvo oculto. Los restos de la bodega Las Lomas, propiedad de Santiago Graffigna, y las casas que alguna vez albergaron a obreros y familias del lugar. Esa especie de “Atlantis sanjuanina” que estuvo sumergida durante décadas volvió a ver la luz, revelando un pasado cargado de historia.
Para comprender su importancia hay que remontarse casi un siglo atrás. A comienzos del siglo XX, Las Lomas fue la primera bodega del departamento de Ullum. Desde allí se elaboraban vinos que llegaban no solo a gran parte del país, sino también a mercados regionales. Pero no era solo un espacio de producción: en sus instalaciones también se celebraban reuniones sociales, culturales y religiosas, convirtiéndola en un verdadero punto de encuentro para la comunidad.
El terremoto de 1944 marcó un antes y un después. La fuerza del sismo dañó la bodega, viviendas y demás construcciones del predio. Pese a las remodelaciones posteriores, el destino de Las Lomas estaba sellado: tres décadas después, fue demolida para dar paso al avance del dique de Ullum.
Hoy, lo que queda son escombros y cientos de ladrillos dispersos, junto a un árbol gigantesco que se alza como guardián del lugar. Las ruinas, visitadas por sanjuaninos y turistas, son testimonio vivo de una historia que se resiste a ser olvidada: la de un faro productivo y social que iluminó los inicios del siglo XX en Ullum.