La fecha de cumpleaños es sin duda un día especial en cada persona. Regalos, saludos, festejos. Eso si no naciste justo en el mismo día que el Niño Jesús, en Navidad. Estos son tres divertidos testimonios de sanjuaninas que cumplen años el 25 de diciembre. ¿Dobles regalos? ¿La torta es un pan dulce? ¿Cómo es cumplir años después del brindis?
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Las desopilantes historias de tres sanjuaninas que cumplen años en Navidad
Belén Castan (nacida en 1973), Miriam Walter (1977) y Andrea Moyano (1971) pertenecen a ese porcentaje de la población cuyo onomástico caer en uno de los días más especiales del año. Las tres madres contaron a Tiempo de San Juan los pros y los contras de festejar su cumpleaños en Navidad.
Andrea y Miriam coinciden en que muchas veces familiares, amigos, conocidos, se acuerdan a último momento de su cumpleaños. “Para mí siempre fue como que pasaba desapercibido, nunca de chica me festejaron un cumpleaños”, cuenta Miriam, cuyo apodo "Naty" ganó por nacer en la natividad del Señor. En su memoria le quedó que a la hora de chocar las copas alguno de sus familiares se acordaba del cumpleaños: “ y por la Naty, feliz cumpleaños”, ahí todos la abrazaban y besaban para darle la bienvenida a un nuevo año en su vida. “Solía darse junto con el brindis o alrededor de las 3 de la madrugada cuando ya estaban medio borrachos. Pareciera algo triste pero lo recuerdo con muchísimo cariño”, asegura. Por otro lado, para Andrea “nunca hay un regalo especial por el cumpleaños, pero se festeja igual”.
Para Belén es todo lo contrario, “todo el mundo te saluda, nadie se olvida ”, aunque sí concuerda con las demás en que el festejo se limita porque las personas pasan la famosa fecha con sus familiares, “están agotados de Nochebuena. Entonces te dedicás a descansar”, dice.
Los nombres navideños
A Miriam desde chica le dijeron “Naty”. Ese apodo le quedó hasta la actualidad. Tan así que tiene distintos certificados que dicen “Natalia Walter”, porque pasó a ser su nombre. Pensó en sacárselo de encima por su trabajo de periodista, pero ya todos la conocían así.
Belén lleva obviamente el nombre de la estrella de Belén, el astro que guió al nacimiento de Jesucristo, mientras que Andrea iba a ser bautizada con el nombre de ‘Natividad’ pero por un imprevisto en el Registro Civil, decidieron ponerle el nombre que tiene.
La comida
En un festejo la comida es lo más importante, para la mayoría. Andrea cuenta que su papá compraba un lechón para que pasadas las 12 de la noche del 24 de diciembre, la familia cenara y festejaran exclusivamente el cumpleaños. Luego, el almuerzo del 25, “sándwich de lechón, con lechón y más lechón… con turrones o pan dulce de postre”, el famoso "lo que sobró de anoche".
Por su parte, Miriam,empezó a festejar exclusivamente su cumpleaños pasando los veinte, cuando se fue a vivir sola. Allí los festejos eran fideos con crema, nueces, jamón y queso. “Sabía que estaban hartos de la comida del día anterior”, argumenta. Es ahí donde ella comenzó a celebrar de manera distinta su fecha. Actualmente, lo hace de manera más íntima, con la familia, sus hijas y su pareja. “Me encanta que me hagan el desayuno”, confiesa.
“Es obvio que se come lo del día anterior, nada más que decir”, sentencia entre risas Bélen.
¿Torta de cumpleaños?
Las tres son mamás y hacen lo posible para que, actualmente, haya una torta para soplar la vela y pedir los tres deseos junto a sus hijos. “Desde chica hubo torta y con el tiempo puede pasar que se centra mucho en la fiesta de Navidad entonces me ocupo yo de que no falte. ”, responde Belén minutos antes de ir a por aquel postre.
Al igual ocurre con Andrea, “siempre hay torta”. Pero, hubo ocasiones como cuando cumplió sus 50 años que decidió ponerle unas velas a un pan dulce para cantar con su hijo. “Lo pase en Bariloche y con el viaje me olvidé de comprar una torta ”, allí recordó algo que alguna vez vio en uno de sus cumpleaños cuando era chica. “Clave las velas y listo, quedó”.
Miriam no es muy fanática de las tortas pero sí le gusta que no les falte a sus hijas cuando soplan las velitas. “Me parece un momento mágico”.
La “navicumpleaños” antes y ahora
Si bien ahora las tres hacen lo posible para que su cumpleaños sea distinto y que no se diluya con el festejo de Navidad, en la niñez era totalmente distinto. Es que todas concuerdan en que la mayoría de sus amiguitos pasaban la fecha con sus familiares, no se trataba de un festejo de cumpleaños como el de los demás niños. “De chica yo naturalicé que mi cumpleaños estaba pegado a la Navidad”, asegura Naty. Los últimos años, su cumple y Navidad pasó a ser más íntimo. En la casa de su hermana, con su papá, la otra hermana, descendencia y más familiares. “Siempre aparecen regalitos de todos después de la medianoche”.
“De chica recuerdo el festejo de los 4 años, pero solo porque tengo fotos”, asegura Andrea que luego de aquel cumpleaños, los demás vinieron en ascenso. Los compañeros de secundaria y facultad comenzaban a ir a su casa para festejar la madrugada del 25. “En esa edad fue que la casa se llenaba de amigos. Con el tiempo pasan a ser más relajados”.
En el caso de Belén, cuenta que en su niñez en la cena de Nochebuena eran tan solo 5 niños. “Tengo pocos primos, eran los que estaban”. Luego, en la adolescencia, le comenzó a disgustar el cumplir dicha fecha. “Comencé a festejarlo otro día, se pasa al 26 o 27”. Así se asegura de que todos sus amigos cercanos no estén reunidos en familia. “Me gustaría cumplir otro día”, confiesa.