El Parque de Mayo se convirtió este viernes en el epicentro de una verdadera peregrinación digital. Centenas de sanjuaninos se acercaron con una sola ilusión: ganarse un celular de alta gama o alguno de los tantos regalos que prometía Peter Regalos, el influencer del momento, quien desembarcó en la provincia con un show repleto de euforia, sorpresas y un impresionante operativo de seguridad.
La fiebre sanjuanina por Peter Regalos: la emoción de los sorteos en el Parque con un fuerte operativo de seguridad
Centenas de personas participaron del evento organizado por un grupo de figuras de las redes sociales. Sortearon celulares, auriculares y artículos de emprendimientos locales que fueron auspiciantes.
A diferencia de su anterior intento fallido de entregar diez iPhones, esta vez la organización fue más estricta. Con vallas, patrulleros y un despliegue policial significativo formado por 80 efectivos, se logró controlar una multitud que desde temprano formó fila para participar del sorteo.
La dinámica era clara: las personas debían hacer fila, recibir un número —entregado por un grupo de mujeres de la organización— y luego esperar el inicio del evento. El escenario se montó a un costado del ex Estadio Abierto Aldo Cantoni, donde el show comenzó con toda la parafernalia de una estrella digital.
La llegada de Peter tuvo ribetes de recital: bengalas de humo de colores, batucadas y el aliento fervoroso de una facción de la hinchada del club San Martín que acompañó con bombos y platillos. El influencer, que acumula 678.000 seguidores en Instagram y cuenta con el respaldo de Binance —la plataforma global de criptomonedas— y el equipo financiero HFL Latam, desató la locura apenas apareció en escena.
La entrega de premios comenzó con una cuota de espontaneidad: Peter bajó del escenario para regalar unos auriculares al azar. La joven afortunada, que rompió en gritos y quiso abrazar al influencer, fue contenida por el férreo cordón de seguridad dispuesto para evitar desbordes.
Uno de los momentos más comentados de la tarde fue cuando dos personas aseguraban tener el mismo número ganador: el 164. Se trataba de un adolescente y una niña de 10 años llamada Julieta. El dilema se resolvió de forma insólita pero efectiva: el conductor del evento, Mocha Pellegrini, propuso definir al ganador con piedra, papel o tijera. Julieta se impuso y, emocionada hasta las lágrimas, recibió unos auriculares de alta gama de manos de Peter.
Además de celulares y accesorios tecnológicos, también se sortearon productos de emprendedores locales que se sumaron como auspiciantes, reforzando la mezcla entre entretenimiento y apoyo a la economía regional.