A diez días de que se conociera la polémica incursión de un grupo de turistas con vehículos tipo areneros en la Pampa del Leoncito, en Calingasta, nuevas evidencias vuelven a poner al centro de la escena al cordobés Javier Flores Hauer, señalado como el organizador de la travesía que dañó el suelo del área natural protegida.
El empresario cordobés de la polémica llevaba al menos 8 años haciendo excursiones en la Pampa del Leoncito: las antiguas fotos y las huellas
El cordobés Javier Flores Hauer, acusado de organizar la excursión que dañó la Pampa del Leoncito, ya realizaba travesías con areneros en la zona desde 2017. Las impactantes imágenes, en la nota.
Tiempo de San Juan accedió a fotografías que el propio Flores Hauer publicó en sus redes sociales en noviembre de 2017. En esas imágenes aparecen varias personas con areneros circulando sobre la superficie del Barreal Blanco -la planicie de 12 kilómetros de largo y 5 de ancho que forma parte del Parque Nacional El Leoncito-, un sitio de enorme valor ambiental y patrimonial para la provincia.
Las publicaciones, que datan de hace ocho años, confirman que el empresario cordobés no era un visitante ocasional, sino que llevaba años organizando excursiones con vehículos de tracción en el árido paisaje calingastino. De hecho, en otras imágenes de su perfil se lo ve recorriendo distintos sectores del departamento, con grupos de turistas y máquinas tipo UTV o 4x4.
Las fotos
No era el único destino
Flores Hauer no solo transitó por la Pampa del Leoncito. De acuerdo con registros públicos, también realizó travesías en la Mina del Castaño Viejo y en la Sierra del Tontal, otros puntos emblemáticos de Calingasta. En un video publicado en 2024 se lo observa encabezando una caravana de vehículos todoterreno en plena montaña, presentándose como guía y operador turístico.
Esa continuidad temporal -que abarca casi una década- agrava la situación. Las imágenes evidencian que la actividad no fue un hecho aislado, sino parte de un circuito turístico informal sostenido en el tiempo, sin habilitación oficial ni control ambiental.
El inicio de la polémica
La causa se inició a principios de noviembre, cuando el intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, denunció penalmente a un grupo de alrededor de 16 personas que ingresaron sin permiso al corazón de la Pampa del Leoncito con vehículos tipo “areneros”. Según el jefe comunal, los turistas -provenientes de Córdoba, Villa Mercedes y otras provincias- realizaron maniobras bruscas sobre el suelo barrealino, provocando surcos y marcas que tardarán años en recuperarse.
“El daño es irreparable en el corto plazo. Son inadaptados que desconocen el valor del lugar”, expresó Carbajal en declaraciones radiales, y confirmó que uno de los principales responsables era Flores Hauer, quien se presenta como organizador de travesías pero no cuenta con ninguna autorización ni matrícula habilitante.
Tras la denuncia, la Policía y Gendarmería intervinieron en la zona y lograron identificar a los involucrados. Si bien no hubo detenciones, los implicados quedaron a disposición de la Justicia.
El repudio del sector turístico
La reacción de la Asociación Civil de Guías de Turismo de San Juan fue inmediata. En un comunicado oficial, la entidad repudió “estas actividades irresponsables y absurdamente dañinas” cometidas por turistas de Córdoba y San Luis, y subrayó que el supuesto guía no forma parte de los registros profesionales.
“El señor Javier Flores no es guía habilitado en San Juan ni en ninguna otra jurisdicción. Tampoco es agente de viajes. Actúa por fuera del sistema turístico argentino”, detalla el documento, en el que además se destaca la necesidad de promover un servicio de guías formados y habilitados en Calingasta, con el fin de garantizar la preservación del patrimonio natural y la seguridad de los visitantes.
El daño y la protección legal
La Pampa del Leoncito, también conocida como Barreal Blanco, es una planicie árida que se extiende a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, famosa por su paisaje lunar y por ser uno de los mejores lugares del país para la práctica del carrovelismo. Está amparada por la Ley Provincial N.º 120, que protege todos los valores naturales, culturales e históricos del área.
El suelo de la pampa está compuesto por sedimentos finos que se compactan naturalmente por efecto del viento, lo que lo convierte en un ecosistema sumamente frágil. Cualquier marca producida por neumáticos o pisadas puede tardar años en desaparecer.
“Estos vehículos erosionan la superficie de una forma que no se puede reparar manualmente. Solo el paso del tiempo puede devolverle su aspecto original”, explicó Carbajal al referirse a la magnitud del daño.