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domingo 22 de marzo de 2026

Testimonio

El drama de Beatríz, la sanjuanina en Valencia que salvó su vida en medio de la correntada

Valencia y su gente viven horas dramáticas en medio del temporal de lluvia y viento que arrasó con la ciudad. Beatriz Ayala es sanjuanina y contó cómo vive esta catástrofe en uno de los pueblos más afectados.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Beatriz Ayala es sanjuanina y vive en España, hace más de 20 años en Sedaví, uno de los pueblos más afectados en Valencia por las inundaciones que dejaron hasta el momento más de 200 muertos y decenas de desaparecidos. La correntada de agua le pasó muy cerca y ella pudo escapar y ponerse a salvo de milagro. Aunque perdió el auto, sigue con vida junto a su esposo Paco, viendo desde su balcón los destrozos y sintiendo la desazón de las pérdidas humanas y de todo lo que conocía de su bonita ciudad, ahora cubierta de lodo.

"Es tremendo, tremendo. Nos quedamos sin nada, sin servicios, ni electricidad, ni autobuses, ni tren, tenemos que caminar al centro de Valencia para buscar agua, para enchufar el teléfono en el hospital de la Capital porque estábamos incomunicados. Nada, nada, nada, no se podía nada", contó Beatriz en Radio Sarmiento este viernes.

"Anoche llovió, imagínate para caminar en las calles en el lodo. Tremendo. Entonces yo bajé esta mañana, me llené de barro. Muy triste, muy triste. Sigue la policía en la calle permanentemente. Policía y ejército. Permanentemente policía, guardia civil, ejército. La UME es la fuerza más grande que tiene Valencia", comentó.

Se lamentó: "Es que cuando vienen las ambulancias encuentran a abuelos enterrados en lodo, en las casas de abajo. Porque hay muchas personas mayores que no pudieron salir. Yo tengo una señora acá enfrente que tiene un piso arriba y lo alquiló. En la planta baja viven ellos y arriba está alquilada con unos bolivianos. Y lo primero que hicieron estos chicos bolivianos es llevárselos a ellos que son mayores. Pero el agua no sirve nada, nada. La puerta le rompió el coche, los coches. Y le entró el coche hasta adentro de la casa. Así que menos mal que les han ayudado".

La desesperación sigue. "Evacuados hay muchos, no se puede estar adentro de las casas. Los que han tenido casas, por ejemplo, en las plantas bajas de los edificios, vivía gente. Todo eso le ha entrado agua, si ha habido agua hasta tres metros. Se han llenado las casas. Nosotros perdimos el coche que quedó en el garaje lleno de agua. Pero bueno, eso es nada al lado de todo esto".

Comentó que "acá en Sedaví, Alfafar, el Carrefour es un centro comercial grandísimo. Trabaja toda la gente ahí. Mucha gente trabaja afuera en los polígonos, por eso hay tantísimos coches acá. Porque tiene la mamá, tiene el papá, tiene la hija y el hijo. Porque todos los trabajos están los polígonos afuera. Entonces, todo el mundo tiene un coche. Eso era la barbaridad de coches que hay acá. Y esa gente no puede trabajar".

Recordó el momento dramático cuando vio venir el agua: "Cuando mi marido me dice lo que viene... El vecino de al lado tiene el coche encerrado dentro de su garaje. Viene un coche. Le pega el agua. Arranca el portón. Sale el coche. Marcha atrás. Se juntan. Por acá por casa pasarían más de cien coches pegándose uno a otro. Pegándose uno a otro, rompiendo paredes de los edificios. Para mí era un tsunami. Y hoy he estado viendo la televisión y me ha tocado mucho, mucho. Porque había gente que no le quedó nada. Toda la vida trabajando. Un padre que ha perdido la hija de 18 años, y falta todavía que consiga la otra hija y su mujer. Porque no sabe si está bajo el lodo o qué. Es horrible".

Sobre si conoce de argentinos que hayan perdido la vida, Beatriz dijo que "es difícil saberlo porque este es un pueblo grandísimo. Es muy difícil. No lo sabemos. Sé que buscan a personas y han salido también que son gente joven. Pero es dificilísimo. Viven muchos argentinos en Sedaví".

Encima, el pronóstico no es alentador: "Sé que seguirá lloviendo hasta el lunes, martes. Es un desastre. Si no se llena el pantano ese, reventaba. Es como si fuera un dique. Bueno, si se llena eso y se revienta, ¿dónde va a parar? Es que llovió 470 litros por metro cuadrado. Muchísimo, tremendo".

Beatriz aseguró que hubo negligencia por parte de las autoridades de Valencia, que no dieron el alerta con tiempo para reaccionar. "El sujeto le echa la culpa al presidente. Pero los otros dicen que el presidente de cada provincia es el que decide. No el presidente central. Ahora, este señor presidente de Valencia, de la Generalitat... Se sacude la camiseta y se saca la culpa a él. Él dice que el presidente Sánchez no se lo dejaba, pero el presidente Sánchez manda en otras cosas. Es presidente de la nación, pero el presidente de la provincia de Valencia tiene su autonomía. Por lo que está la gente muy mal... Que de las 7 y media de la mañana que tenían eso en la mano para avisarnos... Nos llega a las 7.35 el primer aviso. A las 7.57 el segundo aviso. Ya estaba el agua pasando por acá. Por eso lo que hicieron mal no dar el aviso", afirmó.

A la par, destacó la solidaridad en los valencianos. "Hay muchísima juventud ayudando, limpiando las calles. Ayudando a los abuelos, llevándoles agua, llevándoles leche, comida, ayudándolos. Una solidaridad muy grande. Hay muchísima gente que ha venido de Valencia, ha venido de Murcia, ha venido de Málaga. De todos los sitios han venido a ayudar, juventud. A limpiar las calles, ayudar a tirar muebles, heladeras, todo lo que hay. Estoy en el balcón mirando todo y diciendo lo que está pasando", contó.

Y culminó: "Valencia es muy solidario. Muy solidario. Hoy han traído camiones de agua, de víveres. Porque no tenemos supermercado. No podemos salir. Agua, víveres y todo. Los de la Capital están trayendo al sitio de cada municipio. La juventud también. Pero es terrorífico esto".

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