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sábado 21 de marzo de 2026

El secreto del oasis

El complejo plan para forestar el desierto de la Deolinda

Después de un amplio estudio de la zona y su flora, en el paraje de la Difunta Correa se trabaja con tres tipos de riego.  De qué se trata el proyecto.
Por Daiana Kaziura

Allí, en medio de ese seco y desolado desierto, Deolinda Correa murió deshidratada hace unos 180 años. Pero, después de la acción del hombre con la intención de homenajear a la Difunta, ese páramo se fue transformando en un oasis en medio del paisaje agreste. Sin embargo, conseguir que la vegetación crezca sigue siendo un importante desafío debido al clima y la escasez de agua en la zona. Por eso, desde la Fundación Difunta Correa trabajan con la ayuda de especialistas para plantar árboles y buscar que perduren en el tiempo. Con ese fin, luego de una investigación en el terreno, en el paraje de Vallecito se aplica ahora un plan con tres tipos de riego y se espera buenos resultados.

“El año pasado comenzó a implementarse en el paraje el plan de reforestación con 1.000 árboles. Pero antes de eso, hicimos un trabajo de investigación. Por un lado, realizamos un relevamiento de los árboles que ya había en el lugar. Sabíamos que entre las décadas del ‘60 y el ’80 habían realizado la siembra de algunas especies. Y algo similar sucedió a fines de los ‘90 y principios del 2000. En la primera tanda sembraron eucaliptus y pimientos. En la segunda, pimientos y algarrobos. Vimos que de los 200 eucaliptus plantados solo quedan 24 y de los algarrobos y pimientos hay un mayor número de sobrevivientes. Eso nos ayudó a seleccionar las nuevas especies y ver en qué zonas se podría dar cada una”, comentó Pablo Díaz, el agrónomo que trabaja en el paraje.

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Por otro lado, el equipo observó las características de la flora que se da naturalmente en la zona. “En Vallecito hay dos especies nativas, que son algarrobo dulce y el retamo. Conociendo sus necesidades de agua, buscamos árboles que tuvieran características similares”, detalló el especialista.

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De ese modo, se acordó con la Dirección de Arbolado Público plantar las especies cina-cina (Parkinsonia aculeata), acacia visco (Parasenegalia visco) y acacia aromo, pariente del aguaribay y el algarrobo. “Esas son las especies más cercanas en cuanto a demanda hídrica, en comparación a las del paraje”, sostuvo Díaz.

Los tres tipos de riego y su funcionamiento

Por otra parte, se definió implementar tres tipos de riego en la Difunta Correa, teniendo en cuenta la disponibilidad de agua en cada uno de los sectores con el objetivo de la optimización de su uso.

1- Trampas de lluvia

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Los especialistas notaron que en determinadas zonas se podía aprovechar mejor el agua de lluvia, que cae principalmente en enero y también en febrero y marzo. Teniendo en cuenta eso, se decidió implementar este sistema que se basa en crear una zanja de 50 centímetros de profundidad, que se rellena con materia orgánica (en este caso se usó guano de caballo porque es fácil de conseguir en la zona) y por encima se coloca una capa de piedras. Estas zanjas se hacen a contrapendiente, abrazando al árbol alrededor del pozo de siembra, y detrás se hace un borde de contención que permite que el agua tope y se quede en el lugar, generando mayores filtraciones en la planta.

2- Riego tipo pocitano

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Este tipo de riego consiste en plantar un tubo de PVC al costado del árbol, que va directamente a las raíces. De ese modo, en el momento del riego con agua que llega en camiones cisterna o el de las botellas que dejan los promesantes en el lugar, el líquido se coloca adentro del tubo, lo que permite una hidratación más profunda, directa y sin desperdicios.

3- Recuperación de aguas grises

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Este es el sistema más complejo y que está pronto a implementarse. Se trata de reutilizar el agua de las cocinas de los locales comerciales, que será tratada y llevada hasta las plantas a través de riego por goteo.

Vandalismo y cambio de conciencia

En los últimos meses trascendieron distintos hechos en los que algunas personas que llegaron al paraje Difunta Correa rompieron varios árboles recién plantados para usar sus tutores con el objetivo de hacer fuego para los asados. A eso se suma el daño en las especies más antiguas. “Hace poco prendieron fuego en la base de un pimiento adulto. Dejaron el fuego prendido y el árbol se cayó. Para el lugar es terrible que sucedan esas cosas. La gente quiere tener sombra cuando va al lugar y nosotros lo entendemos, pero también es necesaria la colaboración de todos”, indicó Díaz.

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Y agregó: “Nuestra única herramienta es explicarle a la gente lo importante que es un árbol para nosotros, debido a lo difícil que es lograr que se de y sobreviva. Lo único que podemos hacer es charlar con la gente, contarle lo difícil que es plantar un árbol en el desierto y pedir colaboración”.

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