Ataviadas con las camisetas del club de fans, rodeadas de recuerdos y fotografías que guardan como un tesoro familiar, Yasmín Polvorinos y su mamá, Johana Meglioli, reciben a Tiempo de San Juan en el living de su casa, en Capital. Sobre una mesa descansan algunas imágenes imposibles de pasar por alto: una niña de apenas 4 años, con la cara pintada y una colita en el pelo, en brazos de Ricardo Arjona sobre un escenario de Mendoza.
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De cantar en brazos de Ricardo Arjona a verlo en primera fila: la historia viral de Yasmín, la sanjuanina que emocionó en redes
Con apenas 4 años subió al escenario junto al cantante guatemalteco. Ocho años después, volvió a verlo desde la primera fila y su emoción se volvió viral.
La escena ocurrió hace ocho años, durante un recital del artista guatemalteco, y quedó grabada para siempre en la memoria familiar. Aunque Yasmín admite que no logra recordarlo por sí sola, las fotos y los videos hicieron que aquella experiencia se transformara en una especie de mito personal. Hoy, a los 12 años, esa misma niña volvió a reencontrarse con el músico, esta vez desde la primera fila del Movistar Arena, en Buenos Aires, y la emoción volvió a multiplicarse.
“Soy fan de Ricardo Arjona. No sé bien cómo empezó. Creo que nació conmigo”, cuenta entre risas. Y no parece una exageración. Su mamá escucha al cantante desde hace décadas y, según relata, incluso durante el embarazo le ponía sus canciones porque sentía que la bebé “se tranquilizaba”.
La pasión terminó convirtiéndose en herencia. “Cuando fuimos a verlo a Mendoza yo tenía 4 años y desde el público le empecé a tirar besitos, con la inconsciencia de una niña de esa edad. No sé, me vio, le llamé la atención, me subió al escenario y quedó para la historia”, recuerda Yasmín.
Con el paso del tiempo, lejos de apagarse, la admiración creció todavía más. “Cuando empecé a crecer, lo empecé a escuchar más y más. Ahora me encanta”, asegura.
La reciente visita al recital en Buenos Aires fue mucho más que un simple viaje. Junto a su mamá viajaron también el padre y el hermano de Yasmín, que acompañaron la aventura familiar. Allí volvieron a encontrarse con las integrantes de “Jocoteco”, el club de fans del que forman parte desde hace años y que tiene sedes en distintos puntos del país.
“Fue todo nervios y euforia”, resume la adolescente. La previa, el reencuentro con otras fanáticas y la expectativa por ingresar al estadio formaron parte de una experiencia que describe como inolvidable. Pero hubo un detalle que terminó haciendo todavía más especial la noche: estaban ubicadas en la primera fila.
“El concierto fue hermoso, me encantó. Me fascina”, dice, todavía emocionada. La intensidad del momento quedó registrada en un video grabado por su mamá. Allí se la ve cantando con felicidad absoluta mientras suena una de las canciones del artista. Johana decidió entonces unir esas imágenes con un viejo video de Yasmín de pequeña, interpretando el mismo tema mientras rasgueaba una guitarrita de juguete arrodillada sobre su cama.
El resultado enterneció a miles de personas. El video comenzó a circular rápidamente en redes sociales y ya superó las 100 mil visualizaciones en Instagram. “Jamás pensamos que iba a tener tanta trascendencia”, admite Johana.
Una pasión que se hereda
La historia entre la familia y el universo Arjona viene de larga data. Johana se sumó al fan club en 2012, cuando el músico llegó a San Juan para presentarse en el Aldo Cantoni. Ese mismo año abrió la sede sanjuanina del grupo. “En esa oportunidad nos llamaron y pudimos conocerlo y sacarnos una foto con él”, recuerda.
Con el tiempo, el club no solo se convirtió en un espacio para compartir música. También organizaron actividades solidarias y construyeron amistades que todavía mantienen, incluso después de la pandemia. “Acá en San Juan armamos un lindo grupo. Seguimos en contacto y nos seguimos juntando”, cuenta.
Mientras tanto, Yasmín continúa atravesando la secundaria en la Escuela de Comercio, aunque conserva intacto el mismo sueño que comenzó aquella noche mendocina cuando apenas era una nena.
“Me gustaría volver a abrazarlo, pero esta vez con mi mamá. Las dos juntas”, dice. Y enseguida aclara que, incluso si eso no sucede, con volver a verlo en otro recital ya sería feliz. Porque hay fanatismos que nacen con el tiempo. Y otros, como el suyo, parecen venir desde antes de nacer.