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domingo 7 de junio de 2026

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A un año del cierre, así está el predio que albergó al imperio de la punta de espalda: qué pasará en esa esquina capitalina

La histórica esquina de Avenida Rawson y San Luis cambió por completo tras el cierre de Pipo Parrillada. A un año de la despedida definitiva del emblemático restaurante, el predio fue vendido y ya avanzan obras que modificarán para siempre uno de los rincones gastronómicos más recordados de San Juan. Fotos y video: Gabriel Iturrieta.

Por David Cortez Vega

La esquina de Avenida Rawson y San Luis ya no tiene el aroma de la carne sobre las brasas ni el movimiento constante de clientes que durante décadas hicieron de ese lugar una parada obligada. A un año del cierre de Pipo Parrillada, Tiempo de San Juan recorrió el histórico predio y encontró una postal completamente distinta a la que marcó a generaciones de sanjuaninos.

Lo que durante más de medio siglo fue uno de los restaurantes más emblemáticos de la provincia hoy aparece rodeado por bloques y cercos que cubren prácticamente todo el terreno. Del tradicional salón, de las parrillas y de la imagen que convirtió al lugar en un clásico de la gastronomía local ya no quedan rastros visibles.

Embed - A un año del cierre de Pipo Parrillada, donde se creo la punta de espalda

Según pudo conocer este medio a través de fuentes calificadas, el terreno fue vendido. Tras esa operación comenzó una nueva etapa para la esquina, con trabajos destinados a la construcción de un edificio que estaría orientado a una actividad comercial.

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El cambio es profundo para un espacio que durante décadas fue mucho más que un restaurante. Allí se construyeron amistades, reuniones familiares, encuentros políticos y anécdotas que aún sobreviven en la memoria de miles de clientes.

El adiós a una leyenda gastronómica

La despedida comenzó a tomar forma en mayo de 2025, cuando Felipe Eduardo Flores, el histórico "Pipo", confirmó a Tiempo de San Juan que había tomado la decisión de cerrar definitivamente su negocio. La noticia impactó en la provincia. No se trataba solamente del cierre de un restaurante, sino del final de una historia que había acompañado buena parte de la vida social y gastronómica de San Juan.

Lejos de optar por una despedida solemne, Pipo eligió hacerlo a su manera. En una entrevista con este diario cantó un tango rodeado de amigos músicos y aprovechó la ocasión para agradecer a clientes, empleados, proveedores y a todas las personas que formaron parte de su recorrido.

Embed - El último tango de Pipo en su célebre parrillada

Semanas después, el 7 de junio de 2025, la parrillada abrió sus puertas por última vez. Fue la última noche de un negocio que había permanecido activo durante más de 50 años y que logró convertirse en una referencia obligada para locales y turistas.

Durante esas décadas, la esquina de Rawson y San Luis fue sinónimo de encuentros. Quienes pasaron por sus mesas recuerdan celebraciones familiares, reuniones de amigos, festejos laborales y largas sobremesas que se extendían hasta la madrugada.

La esquina donde nació la punta de espalda

Hablar de Pipo Parrillada es hablar también de la punta de espalda. El corte que hoy forma parte de la identidad gastronómica sanjuanina tuvo allí uno de sus principales impulsores.

Fue el propio Pipo quien descubrió el potencial de una pieza de carne que hasta entonces era utilizada principalmente para otras preparaciones. Con una técnica propia y una cocción rápida sobre las brasas, logró convertirla en la especialidad de la casa y en un plato que terminó identificando a la provincia.

Embed - Pipo anuncia el cierre de su parrillada con un sinfín de anécdotas

La fama del local trascendió las fronteras de San Juan. Por sus mesas pasaron gobernadores, dirigentes políticos, empresarios, artistas, turistas extranjeros e incluso un presidente argentino. La parrillada se transformó en una parada obligada para quienes visitaban la provincia.

Sin embargo, más allá de los nombres conocidos, el verdadero valor del lugar estuvo en la relación construida con los clientes habituales. El propio Flores repetía que la inmensa mayoría de quienes llegaron como clientes terminaron convirtiéndose en amigos.

Esa impronta explica por qué el cierre generó una reacción cargada de nostalgia entre los sanjuaninos y por qué, un año después, el recuerdo sigue tan presente.

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