En una zona humilde y populosa de Chimbas, más de 100 chicos entrenan en un baldío donde años atrás funcionaba una calera. Sin arcos y a pulmón, el club no cobra cuotas y funciona como un espacio de contención. “El señor que nos prestaba ya puso a la venta el terreno”, contó Rubén, fundador de la institución, que juega en la liga sanjuanina a puro esfuerzo mientras sueñan con una sede propia.