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domingo 22 de marzo de 2026

Tiempo de cocinar

Ni vitel toné ni asado: el clásico frío que gana terreno en Navidad

Versátil, liviano y rendidor, esta opciones se convierte en una opción cada vez más elegida para la cena de Navidad.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Durante décadas, el vitel toné se consolidó como uno de los infaltables de las mesas navideñas, en gran parte por tratarse de una preparación fría, ideal para las altas temperaturas que suelen marcar diciembre. Sin embargo, su lugar privilegiado no siempre está garantizado, ya que cada año aparecen alternativas que también ganan terreno en las celebraciones.

Entre las opciones que podrían disputarle el protagonismo esta Navidad se destaca un plato accesible, práctico y sumamente adaptable: el pionono salado. Se trata de un clásico que admite múltiples versiones, tanto para quienes prefieren sabores tradicionales como para quienes buscan combinaciones más originales.

El pionono salado se volvió habitual en las fiestas gracias a su versatilidad a la hora de rellenarlo, su textura liviana —perfecta para el calor— y la facilidad con la que puede prepararse. La base de bizcochuelo suave permite sumar ingredientes muy variados, como jamón y queso, atún, pollo, palmitos o vegetales, lo que lo convierte en una alternativa que se ajusta a todos los gustos.

Además, al servirse frío, resulta una opción especialmente valorada en Nochebuena, incluso por encima de platos más pesados como el asado. Presentado en rodajas, luce muy bien como entrada o en mesas tipo buffet, y es cómodo tanto para servir como para compartir.

Así, quienes estén pensando en cambiar el clásico vitel toné esta Navidad pueden encontrar en el pionono salado una propuesta práctica, rendidora y acorde al clima.

Por otro lado, también suele surgir la duda sobre cuál es el mejor horario para la cena navideña. Especialistas coinciden en que lo más recomendable es sentarse a la mesa entre las 20 y las 21 horas, ya que permite una mejor digestión y deja un margen de aproximadamente tres horas antes de ir a dormir.

Cenar en ese rango horario ayuda a evitar molestias, reduce la sensación de pesadez y favorece un descanso más reparador, sin interferir con el tradicional brindis de la medianoche. En definitiva, la clave está en encontrar un punto medio entre las costumbres y el bienestar, ajustando los horarios para disfrutar de la celebración sin excesos.

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