Martín Llaryora, a diferencia de Juan Schiaretti, tiene más fotos con Néstor Kirchner que con todos los líderes de la oposición nacional juntos.
¿Nueva Córdoba? Quién es Martín Llaryora, el dirigente que viene a jubilar al schiarettismo
El mismo Luis Juez, dentro de la campaña, acusó al gobernador electo de que, si triunfaba, haría de Córdoba “un refugio” para La Cámpora. Y Rodrigo De Loredo, candidato a la intendencia cordobesa, lo señaló como "fundador" de la agrupación que comanda Máximo Kirchner.
Juez basaba esta afirmación en los orígenes peronistas de Llaryora y sus primeros triunfos electorales, por ejemplo, cuando ganó la intendencia de san Francisco con el apoyo del ex presidente Néstor Kirchner que lo recibió y lo sentó en el sillón de La Rosada.
En las fotos de su campaña, los afiches de La Cámpora se veían en las paredes de los locales partidarios.
El camino a la gobernación
El triunfo de Llaryora en San Francisco fue el inicio de su carrera a la primera magistratura cordobesa, a la que llegó con 50 años cumplidos el 6 de octubre.
Desde la Juventud Peronista ganó una banca en el Concejo Deliberante, y desde allí le peleó la intendencia al radical Hugo Madonna en 2007, que buscaba su segunda reelección. Llaryora triunfó 33 a 31 con el apoyo clave de Néstor Kirchner.
Si su primer triunfo fue apretado, la reelección fue un paseo. Los habitantes de San Francisco, reconvertido en un polo industrial y tecnológico le dieron su apoyo con un 53%, y lo convirtieron en un emergente fenómeno político.
En 2013 enfrentó a Juan Schiaretti en las internas legislativas representando a los sectores kirchneristas contra el delasotismo, y perdió 77 a 23.
Pero, entre que su estrella brillaba fuerte, y De La Sota quería evitar fuga de votos hacia el kirchnerismo, pese a la derrota logró armar lista conjunta y un cargo clave en la gobernación: el ministerio de Industria, Comercio, Minería y Desarrollo Científico Tecnológico.
Un año después en 2014, rompe la alianza con Schiaretti y De la Sota y anuncia que se lanzará por a gobernación en 2015. El candidato ya era Schiaretti, porque De La sota iba a jugar su suerte en la presidencial.
Schiaretti logra, como antes De la Sota, evitar la escapada de votos hacia el sector K, y le ofrece la unidad con la candidatura a la vice gobernación.
A los 2 años, en 2017, Llaryora dejó la vice gobernación con una licencia para participar en las legislativas, en las que fue derrotado por el ex árbitro macrista Héctor “La coneja” Baldassi. Sin embargo, ingresó a la Cámara de Diputados de la Nación.
Dos años después se le “abrió el arco” en la ciudad de Córdoba, gracias a una interna entre radicales que, partidos, le tendieron la alfombra roja hacia la intendencia.
Llaryora era el mejor candidato en los números, pero la interna peronista pretendía poner otros hombres. Llaryora rechazó cualquier otro ofrecimiento, a cuento de bajarse de todo. Sus números crecían. Él se seguía negando a todo lo que no sea pelear la intendencia, históricamente radical.
Finalmente, y tras sortear una impugnación de la justicia electoral por no cumplir con la residencia en Capital, ganó la elección con el 38% contra el 19 de Luis juez, del sector de Mario Negri, y el 17 de Rodrigo De Loredo, aliado con Ramón Mestre.
Llaryora logró una gestión en Córdoba Capital (mitad del padrón provincial) con una alta valoración positiva. En Córdoba siempre hubo interior peronista y Capital radical. Él confió en que su buena imagen de gestión le iba a permitir trabar los votos a JxC en Capital y así ganar, cosa que finalmente sucedió este domingo, cuando venció a Luis Juez (tercera derrota por la gobernación) por 3 puntos.
¿Nueva Córdoba?
El mismo Llaryora responde a la pregunta: "Hoy empieza una cuenta de cero", señaló en el mensaje del triunfo.
Es que Llaryora no es a Schiaretti lo que Schiaretti era a al De La Sota.
Schiaretti pudo ser el hombre fuerte de Córdoba sólo por el deceso trágico del “Gallego”, pero jamás, por estatura política, le hubiera podido cuestionar el liderazgo.
El caso de Llaryora es distinto. Su figura política puede ser mucho más importante que la del actual gobernador, por lo que tempranamente podrá desligarse de la tutela. Esto Schiaretti lo sabe, y pese a ello debió apoyarlo sin miramientos, mientras él va a una aventura con final cantado en fórmula con Florencio Randazzo, en las PASO nacionales.
A la llayorización de Córdoba apuesta, entre otros, Sergio Massa, con quien el gobernador electo tiene una gran relación persnal, forjada fundamentalmente en la Cámara de Diputados de la Nación.
Hoy, por ejemplo, un mandatario municipal peronista aseguró que “intendentes cordobeses peronistas vamos a trabajar por la candidatura se Sergio Massa”.
Llaryora sabe que el triunfo es todo suyo, ya que está basado en la gran elección en ciudad de Córdoba, la que aún conduce, que le permitió compensar ciertas derrotas en el interior campero.
Esa convicción, y su perfil de “hacedor” y “Llaryorista”, como lo definió para descalificarlo un periodista cordobés que trabaja en un medio porteño, si bien no anuncia para dónde apuntará sus cañones, permiten augurar que dispararán hacia donde él quiera.