Las PASO 2023 son una selección de candidatos, entre 27 posibilidades, según las nominaciones que aprobó la Justicia Electoral Argentina.
Inflación, planes sociales, seguridad, y empleo: qué piensan los precandidatos que pueden ser presidente
Hay varias formas de selección que irán dejando postulantes en el camino. La más clara es la interna partidaria, de la cual saldrá un solo candidato por espacio.
La otra es la necesidad que tiene un precandidato, por ejemplo, a presidente, de superar el 1.5% de los votos positivos que se emitan el 13 de agosto en su categoría.
A riesgo de equivocarnos, salvo que sucedan cataclismos electorales, los dos candidatos que tienen chances reales de pelear la presidencia y que ya están en octubre son Sergio Massa y Javier Milei. Otros candidatos como Myriam Bregman, o Juan Schiaretti también aparecen superando el 1,5%, pero sus performances en octubre rozarían lo testimonial.
Massa tiene una PASO de resultado cantado contra Juan Grabois dentro de Unión por la Patria, y Javier Milei, sin interna partidaria, cumplirá largamente el requisito del 1,5%.
Dentro de Juntos por el Cambio, quien triunfe en la PASO estará en la grilla de largada de octubre. Pero el resultado de la interna entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich es, literalmente, una moneda al aire.
Estos cuatro candidatos, podríamos decir, no cuentan con más chances que el resto, sino que son los que cuentan con la chance, a secas. Veamos qué opina cada uno de temas claves de la realidad argentina.
Trabajo
Tanto Javier Milei como Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich apuntan a un modelo como el de la UOCRA, en el que la patronal deposita una parte del salario del trabajador en un plazo fijo, ante la eventual contingencia de un despido.
Los tres apuntan también a terminar con la “industria del juicio”, el tema que, aseguran, más preocupa a las Pymes y las puede llevar a la quiebra.
Dante Sica, ex ministro de Mauricio Macri y asesor de Patricia Bullrich, fue más lejos y blanqueó su intención de terminar con la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo, una defensa del trabajador para que quede protegido dentro de la norma, aunque pierdan vigencia, en espera de que rija un convenio superior.
Por el lado del oficialismo, Sergio Massa y la CGT no se han pronunciado sobre reforma alguna.
Planes sociales
Sobre este tema hay, en principio, una opinión común de los cuatro precandidatos. Todos coinciden en que no se pueden dar de baja sin más.
A partir de ahí comienzan las “sutilezas” y no tanto. Por ejemplo, en Juntos por el Cambio apuntan a que todos los perceptores se anoten en una bolsa de trabajo, sean sujetos de propuestas laborales, y que no puedan rechazar más de una, a riesgo entonces de perder el beneficio.
Coinciden también (quien lo explicita con mayor énfasis es Rodríguez Larreta) en terminar con la intermediación, a modo de quitarle el “brazo armado” a las organizaciones sociales piqueteras.
Bullrich aporta un matiz: se pone un plazo de cuatro años para terminar con los planes y que estos no sean excluyentes de un trabajo, sino que funciona complementariamente, hasta su desaparición.
Javier Milei también se mostró a favor de ir reduciéndolos de manera muy gradual, y avanzar, como en salud y educación, en un “vaucher” social.
Sergio Massa, en tanto, ha dado desde su gestión en Economía algunos pasos que permiten advenir su intención de ir convirtiendo planes en trabajo registrado. Pero mientras no haya trabajo, habrá planes.
Seguridad
Con Rosario como estigma sangriento, el discurso en campaña sobre la seguridad gira, casi en su totalidad, en torno al narcotráfico.
En este sentido Horacio rodríguez Larreta suma dos grandes conglomerados mas al flagelo, como el conurbado y el gran Córdoba. El alcalde porteño propone llenar de gendarmes las zonas afectadas, la creación de grupos de elite de esa fuerza, y medidas técnicas como inhibidores de señal, para complicar las comunicaciones de las bandas.
Patricia Bullrich hace de la seguridad uno de los ejes claves deus campaña. Su propuesta se resume a la frase “entrar con todo” a las zonas copadas por el narcotráfico, con fuerza locales y federales, incluida el Ejército, algo que hasta ahora está prohibido por la Ley de Seguridad Nacional. A lo “Bukele”, también propone el aumento de las penas y la creación de cárceles especiales para narcotraficantes.
Javier Milei no ha hablado demasiado del tema en sus entrevistas, en las que se explaya, sobre todo, en el tema económico. En su plataforma no hay más que la cita “dar especial atención a la lucha contra el narcotráfico”. Cuando se refirió al tema del consumo, habló de un “suicidio en cuotas”, dejando revolotear por encima del análisis la cuestión del libre mercado.
Para saber que piensa Sergio Massa sobre el tema hay que remontarse a su campaña presidencial del 2015, ya que de este del tema ha hablado poco, subsumido en su doble rol de candidato y ministro.
En aquella oportunidad la seguridad era su leit motiv. Su gestión en Tigre, con la instalación de miles de cámaras de seguridad y su referencia con Rudolph Giuliani, lo mostraban como un cruzado contra el narcotráfico, al que consideraba un problema de “seguridad nacional”.
Coincidía con Bullrich sobre la creación de cárceles especiales, y con Larreta, en cuanto a la creación de fuerzas de elite.
Inflación
La inflación es, junto a la caída del poder adquisitivo del salario, el tema que más preocupa al oficialismo.
El mensaje de Horacio Rodríguez Larreta sobre el asunto gira en torno a dos o tres líneas que repite permanentemente: independencia del Banco Central; revisar el presupuesto “centavo por centavo” en busca de una austeridad perdida, sobre todo en las empresas públicas; salida gradual del cepo; unificación del tipo de cambio en un año; y duplicar las exportaciones en 6 años, para contar con dólares que permitan realizar políticas antiinflacionarias.
Patricia Bullrich tuvo en este tema una piedra en su zapato, que fue responsable de la pérdida de varios puntos, según encuestas que la mostraban ganadora de la PASO de Juntos, y que hoy muestran esa interna con paridad absoluta.
Su propuesta de salida del cepo “el primer día”, blindaje del BCRA con dólares del FMI mediante, fue lapidada desde la izquierda hasta la derecha.
Como para Rodríguez Larreta, el déficit fiscal es una de las causas más importantes de la inflación, ya que se cubre con emisión monetaria. En ese sentido Bullrich atacaría el problema desde los dos lugares: un brutal ajuste fiscal, y la prohibición de emitir para el Banco central.
La propuesta de Milei es tan clara como desmesurada: en un plazo de entre 9 y 24 meses la economía argentina debería estar dolarizada, con billetes verdes que el libertario, asegura, ya tiene prometidos. Si en ese plazo dos tercios de los argentinos se volcaron al dólar, se haría un plebiscito para fijar el sistema como el monetario oficial del país. La otra propuesta es la eliminación del Banco Central, o como el mismo dice, “dinamitarlo”.
Sergio Massa carga sobre sus espaldas con ser el ministro que no puede bajar la inflación, y ser el candidato que asegura que la bajará. Por ahora sus opiniones están postergadas por la pelea que sigue dando con el Fondo Monetario Internacional para conseguir no atrasarse con los pagos, dar señales al mercado, y tratar de contener la suba de precios en base más a expectativas que a hechos concretos.