Javier Milei, en pos de dar vuelta la derrota del 22 de octubre, en la que quedó casi 7 puntos debajo de Sergio Massa, puso en marcha el operativo "seducción" para sumar todos los votos que pueda.
De Bullrich a Bregman: con Milei, ministerios para todos
Para eso moderó sus expectativas y de terminar "con la casta política", a la que pertenecía hasta ahora juntos por el Cambio, o "Juntos por el Cargo", como él solía decir, se conformaría en principio con terminar con el kirchnerismo.
Para eso ya tiene dirigentes del espacio, como Guillermo Francos y Nicolás Posse (posible Jefe de Gabinete de Milei), que conducirán las "ambulancias" para recoger a los heridos que dejaron los comicios en todos los espacios políticos.
En primer término, aseguró que no tendría problema en que Patricia Bullrich, a quien supo llamar "montonera asesina tirabombas", trabaje codo a codo con la candidata a vicepresidenta libertaria, Victoria Villarruel, de reconocida posición negacionista de los crímenes de la dictadura. La misma Villarruel, seguramente sin ningún entusiasmo por con castrense obediencia debida, apoyó las declaraciones de Milei al señalar que “me gustaría tomar un café con Patricia a ver que podemos armar".
Pero su afán sumatorio cruzó una frontera que nadie pensó que podía atravesar: ofrecerle un ministerio, o cargos importantes en un ministerio, a la izquierda.
“Nosotros tenemos el Ministerio de Capital Humano. En algunos aspectos de las áreas que entran en Capital Humano las personas que más saben son de izquierda. ¿Y qué creés que hicimos con Sandra (Pettovello, eventual ministra de esa cartera)? Los llamamos igual”, disparó.