Carlos Romero está a cargo de la Dirección de Tránsito y Planeamiento de Movilidad y tuvo a su cargo el diseño del nuevo sistema desde que fue considerado como un objetivo de la actual administración: corregir los problemas en el viejo esquema de colectivos en la provincia.
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Tiene en consecuencia a su cargo también la responsabilidad de monitorear minuto a minuto que el plan funcione adecuadamente. Y, como derivación, está a cargo de la corrección de todos los inconvenientes que se vinieron presentando desde que fue puesto en marcha.
En especial ahora, que el gobierno provincial se autoimpuso el objetivo de tener esos problemas solucionados con el inicio del ciclo lectivo, fecha que operó el miércoles pasado. Así se lo había comunicado el ministro de Gobierno, Alberto Hensel, a los empresarios del transporte en una áspera reunión hace 10 días en la que les informó que habría menor tolerancia a los contratiempos que repercutan en molestias para los usuarios.
Más alto en el ranking de quejas y de manera excluyente opera la falta de sintonía entre lo que informa la aplicación sobre frecuencias y horarios con lo que realmente ocurre en la calle, lo que deriva en constantes reclamos de los usuarios. Pero también hay quejas por la falta de señalización en las paradas –o directamente la ausencia de ellas- o por los nuevos recorridos.
En el gobierno consideran que buena parte de esos reclamos, a los que consideran justos y razonables, se originan por las fallas de las empresas en la provisión de cantidad de movilidades o sistemas para llegar a tiempo. Por eso los intimó indicándoles que ellos se presentaron a una licitación pública hace menos de un año conociendo de antemano las condiciones: las frecuencias que debían disponer y los horarios que debían cumplir.
Y por ese motivo, la autoridad de aplicación, que es la Dirección de Tránsito, comenzó a labrar multas y penalidades por esos incumplimientos. Ahora, llegado el momento de la fecha para que se planificó que debería existir una notoria mejoría, es cuando desaparecieron las explicaciones del responsable no sólo de su diseño original sino de su puesta en marcha y su supervisión: el director de Transporte, Carlos Romero.
Circuló la versión de que habían detectado problemas en los GPS que van en cada unidad agarradas. También que hubo datos alentadores sobre una mejoría en los puntos que generaron mayores reclamos. Pero nada de eso pudo ser consultado a su responsable porque el director de Transporte no responde a los llamados periodísticos desde hace varios días.
Este viernes, Tiempo de San Juan intentó contactarlo vía telefónica tres veces, pero el funcionario prefirió no dar explicaciones a los ciudadanos.