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domingo 26 de abril de 2026

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La nieta de Salvador Allende asume la presidencia de Diputados

El oficialismo de Piñera tampoco logró la presidencia del Senado, que quedó en manos del socialista Carlos Montes.
Por Redacción Tiempo de San Juan

En la ceremonia de traspaso de mando de este domingo en Chile, en que la socialista Michelle Bachelet le entregó el poder el líder de la derecha, Sebastián Piñera, se hallaba en la testera del Congreso la recién elegida presidenta de la Cámara de Diputados, la socialista Maya Fernández Allende, nieta del expresidente Salvador Allende, derrocado por el golpe de Estado de 1973. La parlamentaria nacida en Santiago en 1971 obtuvo el cargo gracias a los votos de 74 de los 155 diputados que conforman el nuevo Parlamento, donde ningún sector político tiene mayorías. El oficialismo de Piñera tampoco logró la presidencia del Senado, que quedó en manos del socialista Carlos Montes.

“Lo que hay que rescatar es que tenemos un nuevo ciclo político, un Congreso mucho más democrático, con diversidad. Me siento muy orgullosa”, señaló Fernández, que saludó en forma especial a Emilia Nuyado Ancapichún, la primera mujer de la etnia mapuche-huilliche que se convierte en congresista. “Tenemos desafíos legislativos. Hay que buscar la forma de que los ciudadanos se sientan más cerca del Parlamento. Si no somos capaces de escuchar, la política es sorda”, agregó la diputada que arranca su segundo periodo legislativo en representación del distrito 21, que abarca dos municipios de la zona oriente de Santiago de Chile, Ñuñoa y Providencia.

La tía de Maya Fernández, Isabel Allende Bussi, la menor de las tres hijas del expresidente, se convirtió en 2014 en la primera mujer en liderar el Senado en sus 200 años de historia. El propio Allende ocupó ese mismo cargo entre 1966 y 1969, antes de convertirse en presidente en 1970.

La nueva presidenta de los diputados chilenos es hija de Beatriz Tati Allende, la segunda de las tres hijas del presidente y del exagente de inteligencia cubano Luis Fernández Oña. Tati era la más cercana a su padre, médico como él, y la más política y de ideas revolucionarias. Cuando Allende llegó al Gobierno en 1970 se convirtió en su colaboradora más influyente. El día del golpe de Estado estuvo con él hasta que el presidente, en medio del bombardeo, la obligó a retirarse. Ella, embarazada de siete meses y madre de una niña de casi dos años —Mayita—, se retiró del Palacio a regañadientes. Mientras el resto de la familia se exilió en México, Tati se refugió en La Habana junto a su marido y a su hija. Allí dio a luz a Alejandro, que pasó a llamarse Salvador Alejandro Allende Fernández, con los apellidos invertidos, por sugerencia de Fidel Castro. Cuatro años después, en 1977, la hija de Allende se quitó la vida en la capital cubana, sumida en una profunda depresión. Tenía 34 años. Los niños, 6 y 3.

 

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