Varios coinciden en una hipótesis de difícil verificación a esta altura de los acontecimientos. Dicen que si el resultado hubiese sido favorable para el Frente Todos en Capital el pasado 13 de agosto, poco se estaría hablando de las diferencias internas que quedaron desatendidas desde 2015. Pero la única verdad es la realidad. Fue el único distrito donde la sociedad justicialista-bloquista quedó relegada al segundo puesto, detrás del Frente Cambiemos.
En Capital también se mide la interna bloquista
En este contexto, hay distintos planos de relaciones internas para atender. Uno de ellos es el peronismo. Otro es el vínculo con el partido de la estrella. Y el tercero, las insospechadas derivaciones de la interna bloquista que parece no agotarse, a pesar de que hubo muchos disidentes retornados a la casa de Mitre y Alem.
La traducción de todo esto se dio en el transcurso de las dos últimas semanas. Dos reuniones materializaron el examen de conciencia. Todavía falta, pero el proceso definitivamente comenzó y el objetivo de todos es el mismo: ganarle a Cambiemos al ritmo de los otros 18 municipios.
El miércoles 30 de agosto se concentraron las cuatro juntas departamentales del PJ y el intendente Franco Aranda pudo tomarse una foto significativa para las filas militantes. Roberto Correa Esbry (Capital Centro), Mirtha Ormeño (Concepción), Betty Muñoz (Desamparados) e Iris Romera (Trinidad), posaron junto al jefe comunal en un claro mensaje de unidad. Las diferencias, que existieron y existen, quedaron relegadas a un segundo plano. El adversario está en frente, no dentro del partido, apuntaron al unísono.
Una semana después, el miércoles 6 de septiembre, hubo una nueva reunión, correlativa con la anterior, pero ampliada hacia los socios estratégicos del peronismo capitalino: los bloquistas. En principio, era un encuentro de la conducción y militancia de Capital Centro, pero los herederos del cantonismo desbordaron la consigna y llegaron en tropa desde Concepción, Trinidad, Desamparados y hasta Chimbas.
A la mesa principal se sentaron Aranda y la diputada nacional y presidenta del bloquismo, Graciela Caselles. También Correa Esbry como jefe de la junta Capital Centro del PJ y anfitrión del encuentro en la sede de AJEPROC, el sindicato del personal jerárquico del correo. También el ex diputado justicialista Hugo Díaz, uno de los dos coordinadores de campaña. Completaron el cuadro principal tres bloquistas: el candidato a diputado nacional Luis Rueda, el diputado chimbero Andrés Chanampa, y el director de Protección Civil, Alfredo Nardi.
Otra foto simbólica para la tropa que todavía se pudiera mirar recelosa, por aquellas cuestiones de la interna de 2015 que enfrentó Aranda contra Dante Elizondo y que dejó el tendal de heridos silenciosos.
¿Por qué? Porque el grueso del bloquismo orgánico jugó a fondo con el entonces ministro de Turismo. La propia Caselles se involucró personalmente en la campaña. Elizondo incluso cedió el segundo y cuarto lugar de su lista de concejales a hombres del partido de la estrella. Entre ellos, Nardi.
Pero en las urnas se impuso Aranda. Y aunque mucho se recite el slogan “el que gana conduce y el que pierde acompaña”, lo cierto es que los derrotados quedaron magullados y marginados. El entonces gerente de ANSES desplegó la campaña con su gente, ganó los comicios generales y armó equipos de gestión, lógicamente, con el criterio que lo hubiera hecho cualquiera: con los propios.
Por eso era necesaria una señal. Una vuelta de página. Y así funcionó la reunión del 6 de septiembre. Caselles elogió al intendente Aranda y sus halagos fueron retribuidos. El jefe comunal se permitió reivindicar a los bloquistas que jugaron con Elizondo, porque pudo sentir el peso de la militancia, aunque la tuviera en contra en esa interna.
El otro plano de la interna tiene que ver con el intestino del bloquismo. Su comité de Capital Centro está presidido por uno de los candidatos suplentes de la lista de Roberto Basualdo y Eduardo Cáceres: Franco Montes. Es un dirigente de la línea de Enrique Conti. Por lo tanto, pende como espada de Damocles en el Comité Central que el vocal del Tribunal de Cuentas pueda atribuirse una eventual victoria el próximo 22 de octubre.
Sería inadmisible para la cúpula integrada por Caselles y Rueda. Aunque el pocitano tiene muy buena relación con los disidentes y destaca que en el primer tramo de la campaña no hubo agresiones, producto de ese acuerdo tácito, sabe que Capital Centro es el sitio donde más les cuesta hacer pie.
En el reparto de cargos partidarios bloquistas, Rueda intentó acordar la incorporación de Nardi en la conducción de Montes, en el comité de Capital Centro. Pero la oferta del otro sector no convenció. Y la representación del oficialismo partidario quedó reducida a la mínima expresión.
Está claro que estas minucias internas de la política difícilmente tengan una traducción electoral o una influencia medible. Pero existiendo este antecedente, si el resultado del 22 de octubre fuera favorable al Frente Cambiemos en Capital, bien podría el contismo atribuirse una parte de la victoria. Esto determina la imperiosa necesidad de revertir la tendencia de las PASO.