Lo primero que hizo Enrique Conti una vez ungido como nuevo aspirante opositor fue hacer flamear el supuesto apoyo de Roberto Basualdo y comenzar a militar contra una multitud de candidatos en ese espacio, que es justamente lo que se puede detectar ahora sin necesidad de catalejo.
Las dos cosas crearon discordia. Imposible presumir a esta altura de alguna preferencia nítida del senador –el articulador del espacio opositor y dueño del mayor caudal electoral sin ser candidato-, pronunciada del mismo modo a Ibarra, a Campos o a Conti. Y la otra: ¿cómo es posible que un recién llegado ordene ahora encolumnarse a los que vienen transpirando hace rato? Mucho menos detrás suyo y tras el anzuelo de una candidatura única opositora, como le dieron la bienvenida sus nuevos compañeros de espacio Mauricio Ibarra y Eduardo Cáceres.
Así debutó formalmente el ex intendente después de haber abrochado el domingo por la noche su incorporación a las filas tuteladas por Basualdo. Es extraño, pero es así. Extraño, porque no se trata de una incorporación del (¿ex?) bloquista al partido fundado por el senador –como a él le gusta decir-, sino el arribo a un terreno bastante surtido que definirá en primarias a un candidato único. Cómo será el ascendiente de Basualdo sobre este pluriespacio integrado por Producción y Trabajo, el ibarrismo y el PRO, que el acceso de Conti no se terminó de abrochar hasta un encuentro personal entre ambos.
La novedad del ingreso de Conti en ese terreno no vino sola, sino acompañada por un compañero de ruta sorpresivo: Rodolfo Colombo, con cuyo partido -Actuar- viene conversando aún antes que con Basualdo. Y si bien nadie lo dijo todavía en voz alta, la pretensión es armar una fórmula con toda la carne en la parrilla: Conti-Colombo, o viceversa. Una empresa de alta dificultad y grandes obstáculos en el camino.
No tanto por la falta de sintonía histórica sino por los protagonismos personales que son los que siempre terminan derrumbando las causas nobles. Conti y Colombo fueron ambos compañeros en el gabinete de Alfredo Avelín durante el naufragio de la Alianza, y después tuvieron un período tirante cuando el economista fue intendente de la Capital y Colombo petardeaba su gestión desde la oposición capitalina.
Se conoce muy bien que en política muchas veces resulta obligatorio no deshacerse de la vista gorda, y mucho menos al momento de armar una lista. Pero no son esas viejas diferencias las que ponen en peligro a esta super fórmula, sino las expectativas personales y-mucho más- la proyección hacia el futuro: Conti no ha pegado el salto para jugar de furgón de cola de nadie, y Colombo no se jugará sus años de caminata para aparecer de escolta. Paradas intermedias, quizá: algún colombista acompañando a Conti.
Otros hemisferios del pasado de Conti también jugarán en esta nueva pulseada. No tanto su carácter de ex menemista con el que lo atendieron por lo bajo varios de sus nuevos compañeros de ruta, porque en el basualdismo, en el PRO y aún en el oficialismo los hay surtidos. Lo que sí seguramente tenga un espacio en la agenda de debate, y también en el corazón del nuevo candidato, es su decisión de ir contra la decisión orgánica de su partido de toda la vida, el bloquismo.
Cierto es que hay en la misma condición hasta los hijos del último caudillo, Juan Domingo y Alejandro Bravo, sin demasiado conflicto en romper con la conducción de la estrella y quedar virtualmente afuera del partido. Pero Conti ha sido en oportunidades explícito en dar la pelea por dentro y bancarse el resultado. Ni Conti ni los Bravo consiguieron predominar en la democracia partidaria: cayeron a manos del oficialismo de Graciela Caselles, promotora de mantener los vínculos por el oficialismo. Y ahora el ex intendente decide soltar amarras y postularse por afuera, por primera vez en su carrera. Seguramente no habrá en él ni en Alejandro o Juan Domingo algún temor a ser expulsados, ¿quién lo haría? Sí deberá extremar la puntería discursiva para justificarle la jugada a su propia almohada.
Una vez superados estos trances y con la fórmula ya en la pista, las primeras horas dejaron en claro que sus nuevos competidores no lo estaban esperando precisamente con los brazos abiertos. Y al tratarse de un par de nombres con chances, menos aún. Conti es el que mejor mide entre los aspirantes opositores, de acuerdo a una encuesta del IOPPS para Tiempo de San Juan de hace dos meses. Y ahora resulta que, apenas llegado, comenzó a militar por una fórmula de consenso. Lo que en los hechos significa conminar al resto a encolumnarse detrás.
Lejos de eso, tanto Ibarra como Cáceres le dieron la bienvenida, pero a la “interna”. Hablaron casi de lo mismo, que lo mejor es medir las fuerzas en una instancia eliminatoria, o que la compulsa electoral “ordenará” el espacio, como señaló el macrista. Obviamente, ese orden estará dado por la suma de porotos para cada puchero en la hora de la verdad, que será agosto. Y que tiene una letra chica en el prospecto, que muy pocos parecen haber leído detenidamente: indica que el único que gana sigue, y que el resto queda afuera de la gran final.
No es poca cosa. Significa eso que entre Conti, Ibarra, Cáceres, Campos, Peluc, Laciar, Martín, Acosta, Raverta, Russo y alguno más que surja, sólo uno quedará en carrera y los demás deberán tirar del carro sin protagonismo alguno. A eso es lo que llaman “ordenar” la interna, una misión que en la práctica parece tan sencilla como embocar un elefante por un aro.
Para ponerlo en criollo, significa eso que entre la nueva irrupción de Enrique Conti, el diputado nacional Ibarra que va por la reelección o la desaparición de aquí al 2015, o el partido del líder opositor nacional que asoma con mayor proyección como Mauricio Macri, hay dos que no estarán siquiera en la grilla de partida.
E implica también la suposición de que el ganador recibirá el impulso sin repliegues ni mezquindades de las fuerzas que queden en la banquina en agosto y sin nada por qué pelear en octubre, excepto salir a dar la cara por un dirigente ajeno con el que además compite por la clientela. Demasiada buena fe para un tablero teñido de amarretismo como el político.
Los efectos posibles son un presumible escurrimiento de votos hacia las fuerza opositoras que no compartan ese scrum: Dignidad Ciudadana, la UCR, la Cruzada o el Gen. A menos que a última hora alguno decida bajarse y transitar tranquilo pero seguro a la cita de octubre. Es el caso del PRO sanjuanino, un partido con personería para participar en soledad, un líder que mostrar y al menos 3 candidatos. Si pierde la interna, quedará en el incomodísmo lugar de no poder ofrecerla a su partido nacional una plataforma en la provincia.
Como el resto, se tienen fe en el cabeza a cabeza. Pero no es malo a veces contener el optimismo en exceso.
La pareja menos pensada y la letra chica de la eliminatoria
Fórmula tentativa: Conti-Colombo o viceversa, dos viejos conocidos no precisamente por ser amigos. La onda expansiva en el arco opositor. El “apoyo” de Basualdo y la búsqueda infructuosa de un candidato único. Lo que no leyeron del recetario de las primarias.
Por Sebastián Saharrea
Dejá tu comentario
Te Puede Interesar
En el Congreso
Por Redacción Tiempo de San Juan
Adorni eludió la pregunta de Nancy Picón sobre la disputa con La Rioja
Impacto en el mercado
Por Redacción Tiempo de San Juan
Pocas certezas en San Juan tras la millonaria venta de una red inmobiliaria que opera en la provincia
Minuto a minuto
Por Agencia NA
Manuel Adorni expone el informe de gestión en Diputados, EN VIVO
En el centro
Por Redacción Tiempo de San Juan