Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan
Cuando Néstor ordenó cerrar La Corriente
A fines de 2002, Néstor Kirchner bajó la orden personalmente: había que cerrar el local de La Corriente, sobre calle Mitre frente al Rectorado de la UNSJ. La tropa sanjuanina no entendía bien la marcha atrás. El objetivo era mandar una señal de acercamiento al justicialismo orgánico que capitaneaba Eduardo Duhalde. Lograr el respaldo de la Casa Rosada para la candidatura presidencial y romper la indiferencia hacia el santacruceño. No parecía sensata la idea de desactivar la militancia propia en un ensayo tan arriesgado.
Así lo recordó el ex rector de la Universidad Nacional de San Juan, Tulio Del Bono, en entrevista con Tiempo de San Juan, al cumplirse dos años del fallecimiento de Kirchner este 27 de octubre.
Bajo el rótulo de La Corriente, el kirchnerismo apenas se estaba gestando con un discreto puñado de dirigentes, entre ellos Del Bono y el intendente de Chimbas José “Pepe” Camacho.
Con esfuerzo y sin pasar por el PJ de calle 25 de Mayo y Alem, organizaron los actos políticos para recibir primero al gobernador patagónico en la Unión Vecinal del Barrio Santo Domingo, luego a Cristina Fernández en el Sporting Estrella y finalmente a Julio De Vido, con un asado para pocos en una casaquinta de Angaco.
Por eso sorprendió la instrucción de recular después de tanto esfuerzo y frente a una gélida relación con Duhalde, que apuntaba con mayor entusiasmo hacia el cordobés José Manuel De la Sota y al santafecino Carlos Reutemann.
“Nosotros transitamos alrededor de un año con Néstor en soledad. De algún modo el discurso de Néstor llegaba. Poco, pero llegaba. Hasta que él se dio cuenta de que necesitábamos auxilio y empezó a negociar directamente con Duhalde. Por eso frenó las actividades de La Corriente a nivel nacional, para mandarle un mensaje a Duhalde de que trabajemos juntos”, explicó Del Bono.
Pero pasaban las semanas, los meses, y el afecto no parecía recíproco. La tropa del interior del país empezó a desesperar. “En un momento determinado yo lo llamé y le dije ‘¿Qué vamos a hacer? ¡Basta de franeleo! ¡Si no nos dan bola, sigamos solos y hagamos lo que podamos!’. Y él me largó una frase que me quedó grabada hasta ahora: Paciencia oriental y ley de la gravedad”, relató Del Bono.
La máxima kirchnerista apuntaba a que la candidatura iba a caer por su propio peso. Seis meses antes de que llegara el acuerdo con Duhalde, el santacruceño percibía que la sociedad política llegaba de un modo u otro. La historia registró el desenlace: De la Sota no levantó vuelo en la intención de voto y Reutemann no llegó a carretear.
Duhalde debió adelantar las elecciones tras la crisis por la muerte de los piqueteros Kosteki y Santillán en medio de la represión de una protesta social. El traspaso de mando se fijó para el 25 de mayo de 2003, siete meses antes de finalizar el mandato que había dejado trunco la fórmula de Fernando De la Rúa y Carlos “Chacho” Álvarez, presidente y vice asumidos el 10 de diciembre de 1999.
Frente a Duhalde estaban el riojano Carlos Menem y el puntano Adolfo Rodríguez Saá. El juego prácticamente se había cerrado y el santacruceño garantizaba cierta continuidad. Admitió a Daniel Scioli como compañero de fórmula y a Roberto Lavagna como ministro de Economía.
Los orígenes
“Veníamos trabajando con Kirchner desde mediados de 2001. Ya en el 2002 él comenzó a negociar fuertemente con Duhalde. Nos hizo parar un poco las actividades para no generar conflictos en el frente interno peronista”, recordó Del Bono.
A comienzos de esta década, Kirchner hizo una convocatoria a intelectuales en la localidad santacruceña de El Calafate. Así se gestó el Grupo Calafate, donde estaban Héctor Timerman, Carlos Tomada, Julio Bárbaro, Evaristo Román y Octavio Bordón. Este último, que siempre tuvo un fuerte lazo con San Juan por su rol de docente universitario, invitó a Del Bono a viajar a la Patagonia para uno de estos encuentros. Así se sumó el ex rector de la UNSJ.
Pero antes, Del Bono había conocido al matrimonio Kirchner en la Convención Constituyente de 1994 en Santa Fe, donde mandaba el menemismo y la mesa chica de la toma de decisiones estaba integrada por dirigentes enrolados en esa línea interna del peronismo. El resto orbitaba por afuera. En ese circuito marginal/disidente se toparon el sanjuanino con los santacruceños.
“Yo andaba solo y perdido como turco en la neblina y me encontré con este matrimonio Kirchner que por entonces ya se llevaba mal con Menem. Ahí tuvimos un primer encuentro. Me gustó mucho su forma de pensar. Me pareció un matrimonio muy unido. Los vi con un pensamiento muy sólido, muy claro”, afirmó Del Bono.
El ingeniero asumió como diputado provincial del bloque Frejusde en diciembre de 1999 y en pleno descalabro de 2001/2002 ya estaba identificado con el gobernador santacruceño y su lejano proyecto presidencial.
Allí Del Bono sumó a Oscar “Cacho” Gambetta, por aquel entonces secretario de la Legislatura. Y se encontró en la militancia con los hermanos Pepe y Paco Camacho, que habían llegado a Kirchner por otra vía: Paco conocía al gobernador de Santa Cruz por haber residido muchos años en aquel territorio patagónico y abrió las puertas de la Municipalidad de Chimbas –en manos de su hermano- para darle cobijo político al precandidato presidencial en San Juan.
“El contacto con Camacho fue de la primera hora”, aseguró Del Bono. “Nos juntábamos con Camacho y armábamos las cosas como podíamos. Camacho tenía más capacidad de movilización como intendente. Yo como ex rector tenía una posibilidad más limitada”, explicó el ex rector.
A comienzos de 2003 La Corriente ya era un local cerrado. Cada vez que Kirchner volvió a San Juan durante la campaña pasó por el PJ de calle 25 de Mayo. Así debía ser. Así lo había planificado el santacruceño.
“Nos dijo ‘a partir de ahora estamos todos dentro del partido’. Por eso llama la atención cuando empiezan a aparecer todos estos movimientos raros. No fue lo que Kirchner hizo en un principio”, consideró Del Bono.
Cristina, la intelectual
Desde los orígenes del kirchnerismo quedó claro lo que representaba Cristina Fernández de Kirchner dentro de la dimensión más política del matrimonio. El ex rector de la UNSJ, Tulio Del Bono, relató una anécdota que, a su juicio, describe esta relación y el respeto que tuvo Néstor por la hoy presidenta de la Nación.
“Cuando lo conocí me dio el documento fundacional de La Corriente. Comenzaba diciendo que La Corriente es una construcción política, plural y federal, con las banderas del peronismo. A mí, que vengo del campo de la educación, me impactó el término de ‘construcción’. Porque en educación nos dividimos entre los constructivistas y los conductistas. Hablar de construcción es hablar de trabajo en conjunto, de que no hay dirigentes y dirigidos sino una comunidad que aprende y enseña simultáneamente. Es un término bastante moderno. A mí me impactó realmente. Por eso en la primera reunión le pregunté: ‘Che, a quién se le ocurrió este término construcción’. Y él me contestó muy suelto de cuerpo: ‘Ese documento lo hizo Cristina’. El respeto intelectual que él tenía por su mujer, difícilmente lo he visto en otro lado”, advirtió Del Bono.
Recién se conocían. Kirchner pudo haber presumido acerca del documento y haberse atribuido su autoría, para impresionar a los adherentes. Pero prefirió destacar el intelecto de su esposa. Según Del Bono, esa anécdota explica por qué en el año 2007, pudiendo ir por la reelección, Néstor propuso la candidatura presidencial de Cristina.