En una jornada marcada por la alta tensión judicial y la movilización social, las autoridades confirmaron la prórroga de la prisión preventiva para Maximiliano Exequiel Alé (31). El sujeto está imputado por el brutal intento de femicidio de su expareja, a quien atacó de 30 puñaladas en Santa Lucía. Ante la falta de intenciones de la defensa por alcanzar un acuerdo alternativo, la causa avanza firmemente hacia la acusación y posteriormente, el juicio oral y público.
Tentativa de femicidio en Santa Lucía: el sujeto que le dio 30 puñaladas a su pareja seguirá preso
Este miércoles se le renovó la prisión preventiva que recae sobre él. El acusado no tendría intenciones de un arreglo, por tal razón la causa se encamina a juicio. La medida cautelar fue renovada por 2 meses.
El dictamen judicial coincidió con un escenario de profunda sensibilidad en la provincia. Mientras en los tribunales se ratificaba que el agresor continuará tras las rejas, en las calles se replicaba el hartazgo social. Este miércoles, la Plaza 25 de Mayo se convirtió en el epicentro de una masiva marcha en reclamo de justicia y medidas urgentes, reflejo de un contexto nacional y provincial alarmante frente a la persistente ola de femicidios y violencia de género que no da tregua.
Un ataque feroz en un contexto de sometimiento
El hecho que originó la causa penal ocurrió el pasado 2 de febrero. Según la teoría del caso presentada por la fiscal de la UFI CAVIG, Florencia Pons, y la ayudante fiscal Victoria Salinas, Alé -de ocupación albañil y limpiavidrios- se encontraba circunstancialmente en la vivienda de la víctima, ubicada en la Villa Río San Juan, tras ofrecerse a reparar el techo por inclemencias climáticas.
La investigación penal preparatoria, inicialmente bajo la tutela del juez de Garantías Sergio López Martí, desnudó una trama de 12 años de relación signada por la violencia física y psicológica. Pese a estar separados, el imputado (con domicilio en el Barrio Hualilán 2, Rawson) irrumpió en la cotidianidad de la joven de 24 años. El detonante de la agresión fue un mensaje de texto recibido en el celular de la mujer.
Bajo un aparente ataque de celos, Alé se abalanzó sobre la madre de sus tres hijos y la atacó de manera desmedida utilizando un cuchillo tipo Tramontina y una faca. La víctima sobrevivió de milagro tras recibir heridas cortantes en el rostro y el cuello.
"Fue una violencia brutal, al lado de su hija que lloraba para que no le mate a la madre", sostuvo con crudeza la fiscal Pons durante los argumentos vertidos en el proceso, detallando que la menor de 4 años, testigo presencial, terminó incluso manchada con la sangre de la víctima.
Tras el baño de sangre, el agresor se dio a la fuga, motivo por el cual el Ministerio Público Fiscal solicitó desde un principio la medida cautelar más gravosa, argumentando riesgo de fuga y entorpecimiento. En las primeras instancias, el defensor oficial Germán Riveros intentó encuadrar el hecho bajo la calificación de lesiones leves agravadas por el vínculo; sin embargo, el magistrado respaldó la imputación fiscal de homicidio agravado por el vínculo y por violencia de género en grado de tentativa.