Al menos cuatro personas fueron detenidas por la Policía Federal sospechadas de integrar una banda que compraba vino de baja calidad y lo comercializaba con botellas y etiquetas de otras marcas conocidas de San Juan. Los allanamientos se realizaron este viernes y hasta un imprentero cayó detenido, a la vez que secuestraron centenares de botellas con vino adulterado, según fuentes ligadas al caso. La investigación se inició hace dos años a raíz de una denuncia por parte de los representantes de una bodega local.
Los procedimientos fueron realizados por efectivos de la Policía Federal de San Juan, bajo directivas del juez federal Leopoldo Rago Gallo, en el marco de una investigación por la adulteración de vino. Esto porque la presunta banda vendía vinos con marcas de algunas bodegas, pero su contenido era vino barato en damajuana.

Este caso estalló a principios del 2020 cuando los vendedores de los vinos Martín Fierro detectaron que había personas desconocidas que estaban comercializando ese mismo producto a un precio mucho más bajo en decenas almacenes y mercaditos de barrio de Chimbas. Lo descubrieron no sólo por el valor que lo ofertaban, sino también porque se notaba que las etiquetas eran falsificadas. Se trataba de burdas copias, sin todos los recursos gráficos de marca original, con papel de baja calidad e impresiones hechas en computadoras, explicó un miembro de la bodega que denunció el hecho.

La estructura estaba tan aceitada que funcionaba como una pequeña empresa. Recolectaban botellas, las lavaban, las llenaban con cualquier vino de damajuana, posteriormente les ponían tapas o corchos y les pegaban las copias de las etiquetas de reconocidas marcas de vino del mercado local, detallo un allegado al caso.
Comprobaron que la misma maniobra la hacían con otras marcas de vinos, entre ellos Fuego Negro, Canciller, Colón y Finca Natalina, confirmaron fuentes del caso, por lo que en ese momento pusieron en conocimiento de la situación a esas otras bodegas. Al tratarse de un delito federal, hicieron la denuncia en compañía de las autoridades del INV en la sede de la Policía Federal. Mientras tanto iban reuniendo pruebas, también reemplazaron su mercadería y a su vez alertaron a los comerciantes sobre la existencia de esos productos de dudosa procedencia. Hasta llevaron a analizar muestras de ese otro vino. Los estudios demostraron que era apto para el consumo, pero de muy baja calidad en comparación a los vinos originales, comentó un empresario.

El aislamiento social obligatorio por la pandemia frenó la investigación y eso trajo demoras, mientras tanto los policías federales empezaron a seguir los pasos de los posibles sospechosos. No trascendieron detalles y hay hermetismo en torno al caso, pero se supo que el juez Rago Gallo libró las órdenes de allanamientos este viernes a la mañana. Se conoció que los procedimientos se concretaron en una imprenta y en domicilios de Chimbas y Capital. También se secuestró evidencia como botellas, etiquetas falsificadas y vino. Según revelaron, hubo al menos 4 detenidos, entre ellos la persona que hacía las impresiones.

Entre los aprehendidos también hay una mujer que se hacía pasar de gerente de una bodega y oficiaba de vendedora en los comercios. En un domicilio de Chimbas secuestraron 200 botellas vacías, listas para llenar y otra 200 que contenían supuestamente el vino adulterado, los cuales aparentemente estaban preparados para sacarlos a la venta. En un lugar encontraron el "laboratorio" con bidones y otros elementos para hacer el llenado y la mezcla, todo en condiciones poca higiénicas, revelaron en la Policía Federal. Los cuatro sospechosos fueron puesto a disposición del juez Leopoldo Rago Gallo.