El jefe policial acusado de múltiples delitos por supuestas maniobras ilícitas dentro del depósito judicial de 9 de Julio, el ex comisario Gustavo Padilla, es sometido al juicio oral y público. Es que quien fuera jefe del depósito, que también cuenta con otras causas penales, fue procesado por el supuesto uso indebido de una camioneta Toyota Hilux secuestrada por la justicia.
Si bien había quedado detenido por ese hecho, por decisión del Primer Juzgado Correccional, en diciembre del año pasado fue excarcelado y tras el procesamiento había quedado a un paso de la segunda etapa judicial.
En su momento, el entonces juez Juan Pablo Ortega y la fiscal Claudia Salica investigaron al comisario Padilla por la utilización de esa camioneta Toyota Hilux secuestrada que estaba en depósito judicial. Ese rodado le había sido entregado en mayo último a Padilla, en calidad de depositario judicial, por el juez de instrucción Pablo Flores a raíz de un pedido que le hizo este jefe policial argumentando que no tenían en qué movilizarse, según fuentes judiciales. El magistrado aseguró que le dio la camioneta con la condición de que su personal o él lo ocuparan en las tareas propias de la dependencia, explicaron.
Padilla fue indagado por los presuntos delitos de abuso de autoridad e incumplimiento a los deberes de funcionario público, dado que supuestamente se llevó esa camioneta a su casa y la ocupaba para fines particulares, según fuentes del caso.
Durante la indagatoria, el comisario se justificó asegurando que poseía el oficio judicial del juez Pablo Flores como depositario judicial y estaba a su nombre, no de la Policía, por eso solamente él ocupaba el rodado, señaló su defensor, el abogado Miguel Dávila Saffe. También relató que únicamente usaba la camioneta para ir al trabajo y hacer trámites propios de sus labores en la Policía, que esa es la explicación de por qué el rodado estaba en su casa. Que tenía prohibido sacar la camioneta fuera de los límites de la provincia, pero no otro impedimento.
Por otro lado aseguró que la camioneta estaba en su casa en Desamparados, Capital, el día que se la secuestraron y lo detuvieron porque todavía se encontraba en funciones y no había sido suspendido, contó su abogado. Esto último en razón de que fuentes judiciales consignaron que estaba separado de su cargo desde los primeros días de septiembre y aun así se quedó con la camioneta.
Quien fuera titular del Segundo Juzgado de Instrucción, Pablo Flores, también fue procesado por esa causa, por incumplimiento de sus deberes como funcionario público. El ex magistrado fue visto culpable de infringir el Artículo 248 del Código Penal Argentino y por ello la defensa de Flores, el doctor Iván Román, apeló la decisión. Ese planteo aún no fue resuelto por la la Sala II de la Cámara de Apelaciones.
El fiscal Daniel Galvani rechazó la apelación y ahora los jueces Maximiliano Blejman, Silvina Rosso y Juan Bautista Bueno deberán decidir si le hacen lugar al pedido o no.
En declaraciones a los micrófonos de Radio Sarmiento, el defensor de Padilla manifestó: "Lo que se va a discutir en el juicio es si hubo alguna ilegalidad en materia de solicitar la camioneta y, concretamente, si esa conducta encuadra en el abuso de autoridad por el que se lo acusa. Padilla explicó en la indagatoria el motivo que lo llevó a solicitar el vehículo".
Además, agregó: "La camioneta fue pedida para el ejercicio de las funciones y en ningún momento le dijeron que solo podía utilizar la camioneta para su función, no hubo ninguna resolución, ya que si es así, estaríamos hablando de un incumplimiento a una orden judicial y no de abuso de autoridad. Si la orden judicial lo habilitaba, no necesariamente uno abusa de autoridad y si la resolución no se lo prohibía, no hubo abuso de autoridad".
El letrado aseguró que de no contar con la resolución que esperan, no dudarán en llegar hasta las últimas consecuencias e incluso llevar la pelea a la Corte Suprema si fuera necesario.