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sábado 4 de abril de 2026

Fallo judicial

A diferencia del colectivero, otro conductor ebrio y drogado quedó preso por herir a una pareja

Tras la polémica por la liberación del chofer de ómnibus acusado de matar a un motociclista, se conoció el caso de un automovilista que quedó preso por protagonizar un accidente mientras conducía bajo los efectos del alcohol y la droga.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Mientras sigue la polémica por la decisión de un juez de liberar al colectivero que conducía bajo los efectos del consumo de marihuana y causó la muerte de un automovilista, otra magistrada del fueron local tomó una decisión más dura con otro conductor involucrado en un accidente. La jueza correccional Carolina Parra envió al penal de Chimbas a un automovilista que manejaba alcoholizado y con signos de haber consumido drogas y que dejó gravemente herida a una pareja en un choque ocurrido en Chimbas, en marzo último.

El caso que generó polémica fue el del colectivero José Gerardo Moya que fue excarcelado el sábado último después permanecer detenido dos días por el fatal accidente que costó la vida al joven motociclista Fabricio Javier Flores. El choque ocurrió el jueves pasado y el dosaje reveló que el chofer había consumido marihuana. Si bien el juez de garantías Andrés Abelín Cottonaro entendió que debía ser imputado por el delito de homicidio culposo, agravado por dar positivo en el análisis de sangre, finalmente lo benefició con la excarcelación.

Distinta fue la postura de la jueza correccional Carolina Parra en torno al caso de William Horacio Ávila Bajinay, un chimbero detenido por un accidente sucedido la noche el 24 de marzo último y en el que resultaron heridos Lucas Quiroga y Noelia Marín.

Ávila Bajinay conducía un auto Volkswagen Gol por calle Mendoza, de norte a sur. Al llegar al cruce con calle Neuquén, en Chimbas, se topó con los semáforos que tenían las luces intermitentes en amarillo. Supuestamente no frenó e impactó contra la moto en la que viajaban Quiroga y Marín, que en ese instante giraron de Mendoza hacia Neuquén, en dirección al oeste.

En la causa quedó acreditado que el automovilista no se detuvo y escapó del lugar tras el choque. La pareja, en cambio, resultó mal herida. Los informes médicos señalaron que el motociclista sufrió fractura expuesta de fémur y politraumatismo, mientras que su acompañante terminó con traumatismo grave y hundimiento de cráneo, fractura de expuesta de fémur derecho y politraumatismo, de acuerdo a la causa judicial.

Minutos después del choque, la Policía detuvo a William Ávila Bajinay y secuestró su auto en la intersección de las calles Tucumán y Oro. El vehículo estaba muy dañado. Lo insólito fue que esa noche lo llevaron a hacer el dosaje de sangre y le tomaron muestras para hacer el análisis toxicológico. Esos informes revelaron que tenía 1,24 gramos de alcohol por litro de sangre y también que estaba “bajos los efectos de estupefacientes, concretamente cocaína y marihuana”, según el fallo.

La jueza Parra, del Segundo Juzgado Correccional, dispuso que Ávila Bajinay continúe detenido y esta última semana dictó el auto de procesamiento, pero con prisión preventiva. Esto es, lo mandó al penal de Chimbas. Le atribuyó el presunto delito de lesiones culposas cuádruplemente agravadas: por la conducción imprudente de un vehículo con motor, por darse a la fuga, por estar bajo los efectos de estupefacientes y por estar bajo los efectos del alcohol.

Consideró que fue el único responsable del siniestro. Que su actitud imprudente de manejar en ese estado y de no respetar las normas de tránsito, fue la causante del accidente y las heridas en las víctimas. Con el agravante que escapó del lugar.

En el fallo, aclaró que la calificación del delito permite la excarcelación en razón de que, en caso de condena, la pena será de cumplimiento condicional. Pero también afirmó que existen situaciones excepcionales en el que se puede dictar la prisión preventiva ante un “riesgo procesal” y al respecto hay antecedentes sobre decisiones judiciales.

En el caso de Ávila Baginay, la jueza Parra junto con el secretario Francisco Nicolía entendieron que la actitud de darse la fuga, y a la vez esa acción de escapar sabiendo que había consumido alcohol y estupefacientes, muestran que buscó interferir en la investigación. Esto manifiesta que su actitud puede ser la misma al momento de requerirse su presencia y hasta puede profugarse, indicó en su resolución. En base a todo esto, consideró conveniente que sea privado de la libertad mientras se tramita la causa y vaya al penal de Chimbas.

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