Se complica la situación del policía retirado de 59 años que en junio último fue imputado de abusar de su nieta, en su casa en Rawson. Una fiscal pidió este miércoles que agraven la calificación, dado que sostiene que no sólo hubo tocamientos, sino también ultrajes con acceso carnal. También volvió a pedir la prisión preventiva. El juez hizo lugar al pedido del Ministerio Público en lo que hace la calificación, pero no así con la detención y, tal como solicitó la defensa, ratificó su decisión de que el sospechoso continué en libertad.
Agravan la imputación al policía retirado acusado de abusar de la nieta, pero seguirá libre
El supuesto abuelo abusador fue denunciado el 19 de mayo pasado. El 23 de junio último realizaron la audiencia de formalización y en esa oportunidad la fiscal Ingrid Schott, de la UFI del Centro ANIVI, pidió la prisión preventiva del hombre y la apertura de la investigación penal preparatoria. Es que la niña, de 13 años, le había dicho a la madre que su “abuelo” la besó, que llegó a manosearla y le introdujo su mano debajo de su ropa interior.
La defensora, la abogada Sandra Leveque, se opuso a la detención argumentando que estaban frente a un delito que permite la excarcelación, además no había peligro de fuga ni riesgo de que interfiriera con la investigación y correspondía que permaneciera en libertad mientras avanza la causa.
El juez de garantías Matías Parrón resolvió abrir la investigación contra el ex miembro de la Policía de San Juan por el delito de abuso sexual simple por el plazo de un año, pero rechazó el pedido de prisión preventiva. Como medida coercitiva, dispuso sólo la prohibición de acercamiento a la víctima y a la madre.
Este miércoles hubo un nuevo capítulo en la causa. La fiscal Schott pidió una nueva audiencia con el fin de solicitar que se agrave la imputación contra el policía retirado. Esto porque la niña declaró a través de Cámara Gesell que el hombre mayor la sometía a reiterados tocamientos, pero además llegó a introducirle sus dedos. También declararon su maestra y una psicopedagoga de la escuela que aseguraron que la chica contó sobre esos abusos. El informe de los profesionales del Centro ANIVI respaldó las pruebas.
Por eso fue que la fiscal pidió al juez Parrón que agrave la imputación por la de abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual simple agravado y nuevamente solicitó que ordene la prisión preventiva del imputado. A su entender, ahora están frente a un delito que prevé una pena de 6 y 15 años de prisión y, en caso de ser condenado, no es de ejecución condicional.
La abogada Leveque volvió a rechazar el planteo fiscal. En sus fundamentos, sostuvo que no había ningún hecho nuevo que permita modificar la base fáctica de la imputación. Otra vez reiteró que no correspondía la prisión preventiva en razón de que no se acreditaba la existencia cierta de un peligro de fuga del imputado o que vaya a interferir con la investigación. Además, señaló que estaba cumpliendo con las medidas coercitivas fijadas en su momento.
El policía retirado declaró ante el juez. Contó sobre cómo era la relación con la niña y negó haber besado, tocado o cometido cualquier abuso. El juez Parrón finalmente resolvió cambiarle la calificación como pedía la fiscal, pero por otro lado le dio la razón a la abogada defensora y dispuso que el sospechoso siga en libertad.