La mujer que protagonizó un violento episodio el martes por la madrugada en una comisaría de Santa Lucía, cuando mordió al policía que la había detenido, fue condenada por la Justicia de Flagrancia a 6 meses de prisión condicional y, aunque zafó de ir tras las rejas, no podrá acercarse a su víctima y deberá cumplir reglas de conducta.
Se trata de Gisela Natali Gutiérrez, quien fue sentenciada por cometer daño agravado en concurso real con resistencia a la autoridad y lesiones leves. El fallo -que prevé la prohibición de contacto y acercamiento con la víctima a una distancia no menor de 200 metros- fue dictado en juicio abreviado, luego de que su defensa y la Fiscalía, representada por el Dr. Alberto Martínez, acordaran la pena.
El hecho resultó llamativo para todos no sólo por la violenta reacción de la imputada luego de ser aprehendida, sino también por lo que al final le sucedió, que la derivó directamente en el hospital. Es que después de golpear su cabeza contra la ventanilla del patrullero y de morder a la uniformada que la trasladaba, sufrió -paradójicamente- una mordedura de un perro y terminó en el hospital recibiendo la vacuna antirrábica.
Todo comenzó cuando la joven de 33 años fue sorprendida por las autoridades cometiendo una infracción contravencional, por lo que procedieron con su arresto. Cuando era llevada hasta la Subcomisaria Este, se golpeó la cabeza contra la ventana del auto, al punto de romperlo, y luego pateó y tiró el pelo del personal policial femenino que procedía. Una vez en la sede policial, continuó con su ataque de locura y, directamente, mordió en la mano derecha a la Cabo Marcela Lucero.
Desde la Policía explicaron que en medio del ataque de ira de la detenida, un perro se metió en el revuelo y mordió a la mujer esposada. Fue por esto que, luego de pasar por la dependencia policial, fue llevada hasta el Hospital Rawson para ser asistida. Allí fue vacunada y quedó a disposición de la justicia exprés que hoy la castigó.