Como en muchos otros casos, los abusos comenzaron como supuestas caricias que no eran más que toqueteos impúdicos. Esos manoseos después se transformaron directamente en violaciones, dentro y fuera de su casa. Y así, esas tres chicas pocitanas soportaron durante años un verdadero infierno al lado de su padrastro, quien supuestamente las sometió desde que ellas tenían aproximadamente 10 y 11 años hasta los 17. Tuvieron que pasar casi dos décadas para que estas mujeres, ahora adultas, denunciaran al hombre de 62 años. El sujeto terminó preso y en estos días un juez lo procesó por graves delitos contra la integridad sexual.
El infierno de tres hermanas pocitanas abusadas durante años por el padrastro
El acusado es un peón rural –no se da su identidad para preservar a las mujeres- que actualmente se encuentra detenido en el penal de Chimbas. El juez Ricardo Grossi, a cargo provisoriamente del Segundo Juzgado de Instrucción, dictó la prisión preventiva contra este sujeto por presunto abusos sexuales con acceso carnal, doblemente agravado por la condición de guardador y por cometerse contra menores de 18 años, aprovechando la situación de convivencia preexistente con el mismo, indicaron fuentes judiciales. Este delito tiene pena de 8 a 20 años de prisión. El fallo fue apelado por la defensora, la abogada María Filomena Noriega, de modo que no está firme.
La denuncia fue radicada en noviembre último y tomó intervención la Fiscalía de Instrucción Nº 4. Las mujeres ahora tienen 31, 29 y 27 años y coincidieron en relatar que, cada una por su lado, sufrió los abusos sexuales de su padrastro al poco tiempo que éste se fue a convivir su casa y se casó con su madre.
El trauma que provocaron esos vejámenes, hizo que las tres se animaran a denunciar luego de mucho tiempo. De acuerdo a las denuncias, la mayor aseguró que sufrió esos abusos desde que tenía 11 años hasta los 17, momento en que se puso de novia y al año siguiente se mudó con su pareja. La otra mujer contó que fue sometida desde los 13 a los 17. La menor, por su lado, relató que su padrastro la manoseó la primera vez cuando tenía 10 años y la violó a los 11, y que padeció los ultrajes hasta los 17, revelaron fuentes judiciales. En todos los casos, los abusos sexuales comenzaron con supuestos juegos y manoseos, pero llegaron a las violaciones, de acuerdo a los testimonios. También dijeron que los hechos sucedía en la casa,otras veces en otro lado de la finca donde vivían o en otros lugares a donde las llevaba con distintas excusas.
Si bien es complicado comprobar los ultrajes a través de exámenes médicos, lo determinante para el juez del caso fueron los informes psicológicos. Las profesionales que entrevistaron a las denunciantes señalaron que son coherentes en sus relatos, que no fabulan y sobre todo que muestran indicadores de que sufrieron abusos sexuales.
El sujeto se abstuvo de declarar en la causa y su abogada defensora planteó que los abusos no existieron, que habría una disputa familiar por la vivienda y ese fue el motivo de la denuncia. La madre atestiguó que desconocía que sus hijas sufrían abusos por parte de su pareja, aunque las víctimas declararon que muchas veces se lo dijeron y ella no les creyó.