Desde la madrugada del 21 de julio pasado en el que Daniel Pereyra perdió la vida tras recibir una apuñalada letal en el pecho, la investigación por el sangriento crimen ocurrido en Villa San Damián identificó a cuatro sospechosos: tres hombres y una mujer que comenzaron a desfilar por los pasillos de Tribunales desde el viernes pero que ninguno habría prestado declaración.
¿Pacto de silencio entre los acusados por el crimen en Villa San Damián?
El caso que investiga el juez a cargo del Quinto Juzgado de Instrucción, Benedicto Correa, mantiene total hermetismo aunque recién los señalados se presentaron en el palacio de justicia para ser notificados sobre la causa que tienen en su contra.
Con las indagatorias próximas a realizarse, se estima que los protagonistas del incidente que terminó con el asesinato de Pereyra, y con su hermano mal herido en el hospital, guardarían silencio como estrategia de su defensa.
El viernes, dieron el presente Matías Pereyra, identificado como el cuñado de la víctima, y Ariel Gómez, un amigo de este último. Este lunes fueron Yamila Pereyra, reconocida como la novia del muerto, y Carlos Álvarez, otro amigo del cuñado.
Con el hallazgo de la presunta arma homicida en la cercanías de las casas de los sospechados, lo que el magistrado tiene que determinar es quién fue el que le clavó el puñal al hombre. Además de las pericias, será fundamental el testimonio de Diego Pereyra, que quedó internado con varios puntazos en el abdomen.
Si bien la investigación inició su curso en la justicia la semana anterior, cuando la causa ingresó al juzgado, y todavía resulta pronto hacer especulaciones, de no contar con las suficientes pruebas que incriminen e individualicen al agresor que mató a Pereyra, la causa podría ser caratulada como homicidio en riña, común en casos en los que no se puede determinar a un único culpable por la muerte de otra persona.