A través de un juicio abreviado, un hombre de 67 años se declaró responsable de los abusos sexuales cometidos contra su hija y su nieta y aceptó cumplir una pena de 8 años de cárcel.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEA través de un juicio abreviado, un hombre de 67 años se declaró responsable de los abusos sexuales cometidos contra su hija y su nieta y aceptó cumplir una pena de 8 años de cárcel.
El acuerdo fue firmado y ratificado este viernes por su abogado defensor Narciso Godoy y la fiscal de la Sala II de la Cámara Penal, Leticia Ferrón de Rago. Ahora es el juez José Atenágoras Vega el que dictará sentencia en los próximos 5 días.
Por resguardo de las víctimas no se puede revelar el nombre del acusado, pero se sabe que el acusado tiene 67 años, que se ganaba la vida haciendo changas y residía en la zona de Concepción, Capital. Se lo acusa del delito de abuso sexual simple en grado de tentativa en perjuicio de su hija, concursado realmente con abuso sexual gravemente ultrajante, calificado por el vínculo. Este último delito porque también ultrajó a su nieta. Los dos hechos ocurrieron con 8 horas de diferencia.
La acusación fiscal, en base a la denuncia y las pruebas recolectadas en la etapa de instrucción, indica que los hechos se produjeron en la casa de la hija del acusado, en Chimbas. Uno de esos episodios sucedió la madrugada del 13 de febrero del 2016 cuando, en circunstancias en que la joven mujer dormía, el hombre empezó a manosearla e intentó quitarle el pantalón. Eso generó la furia de la chica, que le dijo de todo a su padre. Este sólo atinó a pedir disculpas.
La mujer quedó mal después de lo vivido y recordó un extraño hecho que había visto la noche anterior con su padre y su nena de 6 años. Y es que, esa ocasión, había dejado a la nena sola con el abuelo por un rato. A su regreso notó que el hombre actuaba de forma muy sospechosa. Eso despertó la intriga de la joven mamá, quien interrogó a la pequeña hasta que ésta le confió en secreto que esa noche, alrededor de las 21 del 12 de febrero, su abuelo la había manoseado y también le había introducido sus dedos en sus partes íntimas. Además dijo que era la tercera vez que lo hacía.
