A menos de 30 días del primer robo, un centro de jubilados de Capital -ubicado en Las Heras y 9 de Julio- volvió a ser víctima de delincuentes que esta vez superaron los límites de la imaginación y se llevaron el techo de un salón, además de mercadería que debía ser repartida para los afiliados más desfavorecidos económicamente.
El miércoles por la mañana, después de los festejos por la Navidad, quiénes trabajan en la Mutual de Jubilados y Pensionados Municipales de San Juan se encontraron con la desagradable noticia, a poco de haberse recuperado del primer golpe en el que los delincuentes ingresaron al lugar para llevarse una bomba de agua, 4 lavamanos y sus respectivas griferías.

El presidente del centro, Joel Mario Ochoa de 86 años, se mostró afectado por el atraco y no sólo se lamentó las pérdidas materiales sino también los perjuicios que tendrán sus afiliados a partir de ello. Es que el Gobierno les había destinado módulos de mercadería navideños y, a pesar de que algo quedó, no alcanzaría para todos los jubilados que los necesitan.
"Creemos que son las mismas personas que robaron la vez anterior, ya hicimos la denuncia en la Comisaría Leiva. Esperamos que no vuelva a suceder porque hemos caído en desgracia", sostuvo con la voz quebrada. Es que el espacio que quedó dañado era utilizado para las pistas de salud y también representaba un ingreso para el mantenimiento del lugar, pues lo alquilaban para clases de zumba y acrobacia en tela.

Ahora, con el salón de usos múltiples arruinado, esperan que desde el Municipio de la Capital puedan ofrecer algún tipo de colaboración ya que la mayoría de los asociados fueron trabajadores municipales. "Presentamos una nota al señor intendente para que nos pueda dar una mano. Un centenar de jubilados se beneficia con este lugar que a duras penas lo podemos mantener", señaló el dirigente que presenta algunos problemas de salud pero que de igual forma sigue al frente de la institución.
Acorde a lo informado, los jubilados que asisten al lugar son de bajos recursos y por ello su función cobra importancia. "Acá los adherentes pagan una cuota mensual de 70 pesos y tratamos de brindarles algunos beneficios en la salud, lo social y lo recreativo. En algunas ocasiones yo mismo les acerco la bolsa de mercadería a sus casas porque no tienen cómo buscarla", agregó.
Una obra de bien que quedó en la nada
Tras el primer robo que sufrieron, personal que desempeña funciones en el centro de jubilados contó que el presidente repuso los lavamanos y grifería robados con dinero de su bolsillo, también de jubilado. "El objetivo era dejar las instalaciones operativas para que el lugar no se viniera abajo", se limitó a añadir el protagonista. Sin embargo, tras lo ocurrido, resulta difícil que el edificio continúe funcionado como siempre.

A pesar de los robos y lo cuesta arriba que se volvió el panorama para los jubilados de esa entidad, su presidente manifestó sus deseos y esperanza para lo que viene. "Es un golpe duro, sobre todo en estas épocas de crisis, pero confío en que vamos a salir a flote y cuando eso suceda tendré que dar un paso al costado, pues los años ya no me acompañan lo mismo que la salud", expresó.