La familia de la joven baleada por su novio, Yuliana Neira, que permanece internada en el Hospital Rawson con un cuadro reservado, atraviesa el peor momento de su vida no sólo por el estado de salud de la muchacha sino también por el gasto económico que le representa. Es que el único sostén, la madre, debió dejar de trabajar para cuidar de su hija y el poco dinero que tiene lo destinó a pagar remedios muy caros.
Si bien Susana Roncoso se mantiene fuerte en todo momento, sobre todo después de haber sido clave en la investigación y haber señalado a su yerno como el responsable de la bala que recibió su hija, se quiebra cuando analiza el contexto en el que está inmersa. El dinero no es suficiente ya que dejó de trabajar y el gasto se multiplicó. Sin embargo, cuenta que no recibió ayuda económica de algún ajeno pero reconoció el apoyo de sus familiares, que la acompañan en la difícil situación.
A pesar de todo, Susi -como la conocen los suyos- dice estar firme para afrontar lo que le toca vivir y por ello organizará una tómbola entre los amigos de Yuliana para paliar los gastos. Ante la posibilidad de dar difusión a la movida solidaria, la mujer prefirió mantener un perfil bajo en esa cuestión y manifestó: "La semana próxima haré empanadas y lo que sea para salir adelante. Lo único que quiero es que mi hija se recupere pronto".
En cuanto a la salud de la muchacha, permanece entubada con sensibilidad pero sin motricidad. Parte de sus pulmones están comprometidos, al igual que órganos internos que rosó la bala. Sin embargo, lo más preocupante se centra en la columna pues hay posibilidades que no vuelva a caminar. A la espera de un nuevo parte médico, esperan que avance su recuperación. "Por el momento, nos comunicamos a través de señas. Ella escucha y responde con la cabeza, pero sólo por sí y por no", explicó.
Por su parte, el único acusado de haber efectuado el disparo, Samuel Isaac Audala Ferreyra, de 23 años, sigue detenido en la Comisaría 6ta. El joven había dicho que fueron víctimas de un violento asalto, no obstante, la Policía descubrió entre sus pertenencias un arma y balas de plomo que coincidían con la que Yuliana tenía alojada en su cuerpo.