Algo rutinario para los policías terminó en el secuestro de 79 kg de explosivos muy peligrosos en Calingasta. Es que durante una recorrida nocturna sucedió el clásico “vieron a la policía y escaparon dejando la carga”, sólo que esta vez las bolsas que encontró la policía no tenían ropa, un televisor o algunas de las cosas típicas que se llevan. En su lugar había una carga de explosivos mineros muy peligrosa.
En plena madrugada, llevaban casi 100 explosivos mineros
Todo ocurrió el martes 29 de agosto, cuando personal de la Comisaría 16 vio un grupo de 5 personas caminar en la orilla del río, cerca de la ruta 406. Al ver el patrullero a la distancia, los hombres arrojaron los bultos que llevaban y se dieron a la fuga.
Ante esto, la policía revisó lo que había quedado tirado junto al río y se llevó una sorpresa: además de los casi 80 cartuchos de explosivos había 120 detonadores y 80 kilos de reforzadores. Intentaron dar con los que llevaban la carga, pero no pudieron encontrarlos.
El explosivo es el conocido como gelamón, uno de los de uso más común en minería. Al igual que la mayoría de los geles para voladuras modernos, los cartuchos como los que encontraron se podrían considerar estables o seguros. Es que para que exploten hace falta el uso de detonadores. Lo grave del secuestro es que junto a los explosivos se encontraban los detonantes necesarios para iniciar una explosión y también reforzadores, que se utilizan para darle más potencia al explosivo.