Hacía años que Darío Murúa Torres, dictaba su diplomatura en Criminalística por todo el país y nunca nadie había sospechado nada, hasta que llegó a San Juan.
El pastor que estafó sanjuaninos: las tres cartas suicidas y sus vínculos con el poder
Una agente de Policía sanjuanina destapó la olla y se dio cuenta de que la supuesta diplomatura en realidad no estaba avalada por la Universidad Católica de La Plata y que la firma del rector estaba falsificada. A 24 horas de las primeras denuncias, Murúa Torres no soportó la presión y se quitó la vida en su vivienda de calle Lituania al 2500, barrio Altos de General Paz, de la capital cordobesa.
Antes de suicidarse, en la habitación de al lado de donde estaba su hijo de doce años, dejó tres cartas. Según consignó Diario La Voz, de Córdoba, una para su familia, otra de la cual se desconoce su contenido y una tercera y la más importante. Ésta última es ahora investigada por la Justicia cordobesa porque en ella acusa a Héctor Fernández, el otro acusado de la estafa y además a los altos mandos de la Policía Judicial de Córdoba.
Tiempo de San Juan habló con fuentes cercanas a la investigación que confirmaron ese dato y además dieron a conocer que "las cartas tardaron 48 horas en llegar a manos del fiscal que no sabía que existían, las tenía la Policía Judicial". Ahora mientras el juez Martín Heredia Zaldo, del Cuarto Juzgado de Instrucción de San Juan libró una orden de detención contra el profesor de la Universidad Católica de la Plata, Héctor Fernández, en Córdoba estudian las cartas dejadas por Murúa.
Murúa estaba muy bien posicionado y tenía amistades con altas esferas de la Policía Judicial de Córdoba. Eso podría explicar por qué las cartas tardaron tanto en llegar a manos del fiscal cordobés Fernando López Villagra, quien investiga la muerte del pastor.
Es que en esos textos además de echarle toda la culpa al docente de la Universidad por la estafa, señalaría a funcionarios de la Policía Judicial de Córdoba, aseguraron fuentes de la investigación a este diario.
Al cierre de esta edición, desde San Juan, aún no podían dar con el docente Fernández, ahora prófugo de la Justicia, y los damnificados en la provincia ascenderían a 25 personas. En Defraudaciones y Estafas confirmaron que las denuncias, en un comienzo, eran cinco pero que siguen recibiendo. Lo curioso es que, en Córdoba, otro lugar donde también habría estafado gente no hay ni una sola exposición policial al respecto.
LA RED DE MENTIRAS DEL PASTOR EVANGÉLICO
Murúa tenía varios perfiles de facebook y en uno figuraba como miembro de la Iglesia Iglesia Carismática Apostólica Misionera Ecuménica.
Además, decía ser presidente de la Fundación Argentina de Ciencias Forenses y Criminalística, según Diario La Voz.
Sin embargo, el perfil de Facebook de dicha fundación resulta bastante sospechoso y aparentemente era manejado nada más que por Murúa Torres.
En San Juan, los policías que hablaron con este diario aseguraron que Murúa se vendía como policía retirado pero desde Córdoba desmintieron esta información y aseguraron que en esa provincia también decía ser policía.
A esta altura ni siquiera se sabe si el pastor era licenciado, como decía y nadie sabe a ciencia cierta si la oficina donde, supuestamente, funcionaba la fundación que presidía, existe.