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miércoles 13 de mayo de 2026

Las pericias forenses

Los secretos y las dudas detrás del envío a Salta del cuerpo de Ariel

¿Por qué no se pudo hacer el trabajo en San Juan?, ¿por qué hubo que utilizar el avión de la Provincia? Las pautas de una provincia que no está preparada para casos complejos como el del pequeño Ariel. Y que atrasa 30 años en este casillero judicial. Por Sebastián Saharrea.
Por Redacción Tiempo de San Juan


Por Sebastián Saharrea

A las 2 de la tarde del sábado pasado, el ministro Adrián Cuevas y el juez Benito Ortiz cavilaban en el despacho del magistrado sobre la manera más rápida y efectiva de ofrecer alguna respuesta a la opinión pública sobre el desgraciado hallazgo del cuerpo de Ariel, miserablemente arrojado en una heladera.
Tenían un problema: era sábado. Y los sábados, la justicia agota por el fin de semana sus insumos presupuestarios y desenchufa por completo la escasa maquinaria investigativa de la que dispone. Estaba ya la decisión de trasladar todos los elementos de prueba junto al cuerpo del pequeño hasta Salta, para someterlo todo a estudio en el moderno laboratorio forense de esa provincia. Pero no había cómo llevarlo.
Para estos casos, la justicia dispone de un sistema de viáticos con los que pagar el pasaje y los traslados, que usualmente se despachan en vuelos regulares. Pero ese sábado a la tarde, la Corte, que es la que maneja esos fondos, había bajado la ventanilla hasta el primer día hábil siguiente y no hubo manera de conseguir los recursos. Eso es, al menos, lo que contaron fuentes judiciales permanentes que atienden aún los feriados. Porque la Justicia –ni sobre esto, ni sobre nada- no habla.
Por eso la solución de emergencia fue alistar el avión de la provincia y trasladar el cuerpito y los elementos de prueba por esa vía, sin perder un minuto más. Para eso está, entre otras funciones, queda claro. Pero hubo que apelar a ésta solución como emergencia, y despierta el interrogante sobre la disponibilidad de recursos judiciales las 24 horas del día, incluso los feriados.
Otro asunto fue el laboratorio salteño al que se debió apelar. Porque San Juan no dispone de un sitio científico de semejante complejidad y tampoco lo tiene la región. Pero la provincia sí podría tener un laboratorio menos complejo, pero generosamente equipado, y la tecnología que hace falta permanece embalada en cajas ya en la provincia desde hace tiempo sin que nadie se decida a dar el paso que falta: montar el equipamiento en alguna dependencia definitiva y comenzar a usarla.
No, por el contrario, en San Juan se sigue como hace treinta años, cuando la tecnología para esclarecer estos ilícitos y la ciencia han avanzado de manera crucial en todo el mundo durante ese tiempo, aunque a la provincia parece no haber tocado la puerta.
Lo dijo con todas las letras el fiscal general Eduardo Quattropani esta semana. Enfrentado por lo bajo desde hace tiempo con varios miembros de la Corte, Quattropani aseguró que tanto en equipamiento como en personal San Juan aparece abiertamente rezagada en el manejo de estos grandes impactos, que generan grandes conmociones sociales, como lo explicó el consultor Maximiliano Aguiar sobre el agravio de este caso sobre la opinión pública.
No parece ser, entonces, una idea feliz esa de persistir en la falta de tecnología y de especialización profesional. Más allá de este hecho de inoperancia caracterizado en la presencia en San Juan de un laboratorio forense respetable que se encuentra desarmado y en cajas desde hace tiempo, Quattropani agregó que ya no hay especialistas forenses capaces de dar respuestas eficaces a una investigación de muchas significancias sociales y políticas. El equipo de medicina forense con el que cuenta hoy la provincia ha sufrido la baja de muchos médicos de mucha experiencia y no se ha capacitado lo suficiente a sus reemplazantes, según aseguró el jefe de los fiscales provinciales. Nada menos.
Cuando se necesita que el cuerpo hable, como en el caso de Ariel, los elementos imprescindibles son un respaldo tecnológico importante y capacidad profesional de quienes orienten esa búsqueda. En San Juan, ninguno de esos dos elementos aparece disponible hoy, cuando explotó el caso Ariel y conmovió a una sociedad que ahora busca respuestas: ¿cómo ofrecerlas?
¿Hubiese ayudado que estuviera a disposición el equipamiento forense que está embalado en cajas? Probablemente no en un caso tan complejo como el de Ariel, que requiere precisión sobre el presunto modo en que lo mataron, el momento exacto de su muerte y la presencia de ADN de alguna otra persona. Todos esos son elementos cruciales para encauzar una investigación que hoy no tiene orientación. Pero sí hubiese servido para no aparecer abiertamente incapaces, como se presenta hoy la justicia sanjuanina.
Quattropani sostiene que es la Corte la que debe disponer de la implementación de ese laboratorio. Y algo más grave: que los salteños aceptaron recibir los restos del pequeño Ariel como una gentileza, cuando pudo haberlo hecho por un convenio entre Salta y San Juan que la Corte local se olvidó de firmar y dejó cajoneado.
¿Por qué fue un favor? Porque, de acuerdo con el fiscal, la Corte demoró la firma de un acuerdo con el laboratorio forense salteño que fue hasta puesto por escrito, pero nunca suscripto. Y una vez que se desató la tormenta por el hallazgo del cuerpo de Ariel, hubo que apelar a las buenas relaciones para que los salteños aceptaran hacer los trabajos. Así fue que desde la provincia norteña dirigieron los mecanismos que se emplearon para levantar el cadáver, un trabajo crucial que si está mal hecho puede borrar pistas determinantes que pueden surgir del trabajo científico.
El laboratorio forense de Salta es uno de los más modernos y equipados del país. El Consejo de Fiscales de todo el país, dirigido a nivel nacional por Quattropani, fue el impulsor de este tipo de equipamiento junto al gobierno nacional. La intención es montar uno por región: en Cuyo, lo ofrecieron a San Juan, pero la Corte –según Quattropani- lo rechazó sin motivos sólidos aparentes. Cayó entonces a Mendoza, pero ese proyecto está demorado. Por eso los sanjuaninos debieron apelar a Salta.
El que está en San Juan es un laboratorio menor, al que la desidia dejó aún sin desembalar. Lo instalarán cerca de la morgue, pero la Corte aún no definió la construcción del edificio. Mientras, hubo que salir a las apuradas a pedir favores cuando explotó un caso como el de Ariel.
Datos, al final, que es necesario tener en cuenta cuando se sale a pedir justicia.


Destacado

-Laboratorio I: Es el que está en Salta. Se construirá uno por región en todo el país. Para Cuyo, se ofreció en San Juan, pero la Corte lo desechó.

-Laboratorio II: Es uno de menor complejidad, pero de mucha utilidad. Llegó a San Juan pero nunca fue sacado de las cajas en que lo trajeron.

-Personal: No hay especialización para casos forenses, según se quejó el jefe de los fiscales de la provincia.


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