Maxi Almerich tenía un buen trabajo en el área de Recursos Humanos de una empresa constructora cuando decidió dejar todo para dedicarse a lo que realmente le apasionaba: la fotografía.
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Maxi, el fotógrafo que dejó un trabajo soñado para crear un estudio audiovisual
Arrancó su carrera trabajando para empresas constructoras pero siempre lo sedujo la fotografía. Un día decidió dejar su carrera para dedicarse de lleno a lo que lo apasiona y creó uno de los Studio Rental más conocidos de San Juan.
Era aficionado, así que arrancar no fue fácil pero, en cuestión de meses, logró crear el primer Studio Rental de San Juan: Molleja.
Hoy, Molleja es el elegido por decenas de artistas autogestivos e, inclusive, grandes medios de comunicación sanjuaninos, para llevar adelante sus producciones.
"Me gustaba la fotografía, el audiovisual y viajaba mucho. Así me stockeaba de equipos y en pandemia decidí montar este espacio", aseguró Maxi en una entrevista con Tiempo de San Juan en la que también reconoció que al principio fue muy difícil instalarse "porque nadie me conocía".
"Cuando fue la inauguración vinieron varios fotógrafos y yo no conocía a ninguno. De a poco se abrió bastante a la cultura, a eventos, a formación y se hizo más amplio el mercado, yo creo que porque la gente empezó a entender que stockearse y tener los equipos es muy caro", explicó el fotógrafo que cuenta con un estudio completo para grabación de streaming, podcast e inclusive capacitaciones y eventos culturales.
Molleja, que nació en plena pandemia, rápidamente cobró popularidad entre artistas que hacían sus producciones a pulmón y medios de comunicación que quizás no tenían los equipos requeridos para poder grabar lo que necesitaban. Si bien en Buenos Aires los Studio Rental era muy comunes, en San Juan no ocurría lo mismo y al principio "la gente no entendía la necesidad y fue una lucha hacer crecer la marca".
"Desde cine, eventos, magia, eventos literarios, stream, también hemos hecho talleres experimentales, de iluminación, la verdad que el universo de posibilidades es infinito. Yo creo que también favoreció que está en el centro y es cómodo. Además considero que es barato y le da más acceso a todo el mundo. Lo que se nota mucho acá es la autogestión de chicos que se la están bancando solos, eso veo mucho y también mucha ilusión. Nosotros tratamos de ayudarlos para que todo salga bien", explicó el emprendedor.
El nombre Molleja surgió simplemente porque a Maxi le gustaba mucho esa achura y decidió ponerle así a su emprendimiento. "Cuando colgué los Recursos Humanos la re sufrí porque te pagan bien y esto te exige una demanda importante".
Maxi le dijo que no a muy pocos trabajos, aunque reconoció que la vez que más incómodo se sintió fue cuando le quisieron alquilar Molleja para hacer porno. "Llevaba re poquito tiempo y me ofrecieron y dije que sí pero cuando lo hablé de vuelta era una situación incómoda, y no quería estar, así que no le atendí más el teléfono", recordó.
Para el futuro, el productor audiovisual se imagina un estudio mucho más grande y sueña con, quizás, adquirir la parte de arriba del edificio donde está ubicado Molleja, en 9 de Julio y Rioja. "Me imagino una productora, algo más grande", cerró.