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domingo 22 de marzo de 2026

Personajes sanjuaninos

El Beto Espinosa, el docente de las múltiples facetas artísticas

Es un sanjuanino que no olvida a su Honduras. El Beto Espinosa es un sociólogo y docente que creció junto al arte y lo practica divirtiéndose y educando a los adolescentes.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Su profesión es la de sociólogo y docente, pero su oficio de siempre fue el de artista. Porque por más que su vida transcurra en las aulas, a él lo conocen como el músico y poeta de ocasión, y el dibujante, pintor y teatrero apasionado.

Es difícil encasillar al “Beto Espinosa” en sus diversas facetas mundanas. Si desde que era un bebé sus papás lo llevaron de San Juan al extremo norte de Jujuy. Así fue su vida de pequeño. Después vino toda su niñez en Honduras. Jugando y aprendiendo a dibujar con su padre ingeniero de minas y su madre maestra. Su adolescencia en San Juan y el gusto por la música como herencia de su familia paterna bien salteña y su abuelo materno sanjuanino, el tonadero.

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El niño. El "Beto" (de remera roja) junto a su papá y sus amigos.

Alberto Rafael Espinosa es una mezcla de todo eso, ahí nació su amor por el arte. También probó la disciplina en el Liceo Militar General Espejo en Mendoza, pero aquello no era para él. En ese andar fue testigo de la guerra de Malvinas, del fin de dictadura militar y el retorno de la democracia durante sus últimos años de secundaria.

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Ensañando. Espinosa en uno de sus talleres de comics destinado a niños.

Era mucho para ese jovencito que seguía dibujando y ya sentía un compromiso social. “Leía mucho la revista Humor y algo de historia. Me gustó mucho entender el país desde la historia y los procesos políticos. La guerra, los desaparecidos y todo lo que había pasado. Recuerdo que colaboré, y fue simpatizante, en la campaña de Alfonsín para volver a democracia”.

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En acción. En su tablero, creando sobre el papel.

Su tía Reyna Domínguez, conocida poeta y escritora sanjuanina -ya fallecida-, lo convenció para que estudiara una carrera universitaria con un perfil en ciencias sociales. “Primero me metí a ingeniería y no duré más de tres meses. Pero mi tía Reyna, a la que yo quería mucho y admiraba, me dijo: ´Por qué no probas con sociología, que vas a saber más de política que con cualquier otra carrera’. A los diecisiete o dieciocho años yo tenía la idea de ayudar a transformar el país, de cambiar el mundo. Y en esa carrera me encontré con cosas nuevas y descubrí que la sociedad tiene procesos muchos más profundos y complejos. No es que votas a un partido en una elección y todo se va a resolver”.

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Teatro. El Beto Espinosa en una de sus obras teatrales para niños.

Esa carrera le dio un nuevo giro a su vida. “El arte siempre estuvo en mi cabeza. Y en la carrera me encontré con un poeta como José Casas y un músico y político como el ‘Chango’ Illanés, que era impresionante. Para mí, la sociología te conecta con todas las actividades del ser humano y es un saber muy liberador te sirvió en la vida”.

Por esos años plasmó sus dibujos de ciencia ficción en las paredes de una conocida casa de juegos electrónicos en el centro sanjuanino. Sin embargo, cuando se recibió de sociólogo, pegó el salto para explotar aún más ese lado artístico. “Lo mío es la docencia y me fascina, pero mi historia acá en San juan tiene que ver con el dibujo y la música”, señala. Una de sus mejores experiencias fue su revista “Carlotta”, un comic futurista. Al tiempo fueron los talleres de comics destinados a niños.

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Historieta. Esta es la tapa de uno de los números de su revista de comic llamada Carlotta.

Otros de sus trabajos fueron los comics creados para los conciertos didácticos de la Orquesta de la Universidad Nacional de San Juan destinados a los chicos, como “El Profesor Batuta” y la obra “Pedro y el lobo”, en la que actuaban títeres diseñados por él mismo. En los años posteriores le siguieron los conciertos didácticos con las obras de los “Cascanueces” y la interpretación de las canciones de María Elena Walsh.

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El “Beto Espinosa” realizó las ilustraciones de los libros de historias urbanas “Cuadernos de un transeúnte” y “El País de la vereda de enfrente”, del autor sanjuanino Pablo Barbera. También llevó sus historietas, con su personaje “El Maestro Filar Mónico”, a los conciertos didácticos de la Orquesta Filarmónica del Teatro Independencia de Mendoza.

Sus retratos y pinturas fueron exhibidas en “El amor en la máquina del tiempo”, que incluyó textos de su novela “Memorias del Futuro”. Y en la muestra “Ellas”, en el Museo de la Memoria Urbana, en homenaje al Día Internacional de la Mujer. Ahí expuso los retrató de mujeres que hicieron historia, pero también aquellas anónimas y de la vida cotidiana.

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Con sus títeres. En una de las obras para chicos.

Beto Espinosa, además, incursionó sobre las tablas colaborando con la escenografía de la obra teatral Cuasimodo, recreada y dirigida por la sanjuanina Carolina Castro y con la actuación estudiantes adolescentes. También participó en Drácula, donde trabajó en la escenografía y tocando el piano y el órgano. En 2018 fue “Prohibidas”, en 2019 “Asesinos” y en 2022 “Monogamia Love”, entre otras puestas en escenas.

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“Creo que soy eso, esa persona que expresa con bronca y con risas por un medio que mezcla el arte, la ciencia y la espiritualidad. Implica el estar haciendo y creando siempre. Porque nunca estamos terminados y siempre tenemos algo más por hacer”, explica a sus 56 años. A ese lado bohemio y racional lo reparte con las juntadas con amigos y su pasión futbolera, la del confeso “Bostero” (por Boca Junior) y simpatizante del Club Real de España de Honduras.

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El actor. Beto Espinosa actuando en una de las obras de teatro.

Su mundo ahora son sus hijas Belén y Mariel, y su nieta Amalia, pero hay un infinito por delante como sus acordes y sus historietas en las que proyecta nuevos escritos, retratos, pinturas y obras teatrales por presentar. Porque “Beto Espinosa” no le teme a la vejez y jamás piensa en abandonar el arte y la docencia. Él proyecta: “Yo me veo haciendo lo que mejor pueda y lo que me gusta, enseñando y pintando como (Pierre-Auguste) Renoir, aunque no pueda mover los dedos. Y me veo tratando de transmitir y ayudar a los más chicos y a los que vienen, si me quieren escuchar. Pero valdrá la pena”.

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