Para Jonatan Páez (37) la parrilla es una mezcla de fe, herencia y, sobre todo, tiempo. Ese tiempo que aprendió a desenvolverse frente a las brasas desde los 17 años y que hoy, tras casi dos décadas de laborar en cocinas ajenas, le permite disfrutar del aroma del éxito en su propio emprendimiento: "La esquina del sabor".
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De empleado en parrillas ajenas a dueño de su propio fuego: la apuesta ganadora de Jonatan Páez
Tras dos décadas trabajando en reconocidos locales gastronómicos, el joven de 37 años decidió apostar por su emprendimiento. Junto a su esposa Karen Chirino transformó una esquina familiar en un éxito gastronómico
Lo que hoy es un punto de referencia para los amantes del buen comer en San Juan, nació hace apenas un año y dos meses como una valiente apuesta val. Jonatan, curtido en los fuegos de lugares emblemáticos como La Parrilla del Puente o Estilo Campo, sintió que había llegado el momento de dejar de trabajar para otros. "Ya quería tener lo mío", confesó con la sencillez de quien sabe lo que cuesta ganarse el pan. "Le dije a mi mujer: 'Vamos a empezar de a poco'. Y la perseverancia hizo que esto saliera".
Ese "nosotros" al que Jonatan se refiere constantemente tiene un nombre fundamental: Karen Chirino, su compañera de vida desde hace 14 años y esposa desde hace dos. Juntos, no solo formaron una familia con sus hijos Emma y Matheo, sino que levantaron los cimientos de este negocio que hoy emplea a unas 10 personas más.
Ubicado en Comandante Cabot e Hipólito Yrigoyen (Ex San Miguel), el local se ha convertido en un punto de encuentro para todo tipo de paladares. Aunque Jonatan reconoce que ya les "falta lugar" y sueña con ampliar hacia la construcción vecina, la esencia se mantiene intacta: productos de primera calidad y un proceso que no conoce de atajos. "Desde el martes ya estamos con los preparativos", explicó sobre el ritual que sostiene el menú.
El secreto de la punta de espalda y el fuego
La especialidad de la casa tiene sello sanjuanino. Por semana, despachan unas 35 puntas de espalda y una cantidad similar de vacíos, además de centenares de chorizos, morcillas y achuras.
- De martes a sábado (noche): El protagonismo es para los sándwiches. Hay de todo: punta de espalda, vacío, molleja y chinchulín.
- Viernes, sábado y domingo (mañana): El fuego se enciende para el pollo, las empanadas fritas y la vedette indiscutida: la carne a la llama por kilo.
Al preguntarle por el secreto para dominar la llama, Jonatan no duda: "Prestar atención y tiempo. Hay que ir girando para que no se pase y darle el fuego a la carne de diferentes maneras". Esa maestría lo ha convertido en el parrillero oficial de su familia y amigos, donde no hay competencia que le haga sombra.
Entre redes sociales y la vida espiritual
El crecimiento de "La esquina del sabor" también ha encontrado un aliado en la era digital. Gracias a una cuidada producción de videos en Instagram, el negocio ha ganado visibilidad y nuevos clientes que llegan atraídos por las imágenes de la carne dorándose al calor de las brasas.
Sin embargo, para Jonatan y Karen, el verdadero motor es su fe. Miembros activos del Ministerio Vida Abundante, atribuyen la buena marcha del negocio a una bendición superior. "Somos muy creyentes. Esto surge a través de Dios", afirmó Jonatan, quien equilibra las largas jornadas de trabajo con su compromiso espiritual.
Con el delivery sonando sin parar y el proyecto de expansión en mente, Jonatan Páez demuestra que, con la calidad como bandera y la familia como sostén, cualquier esquina puede transformarse en el centro del sabor de una provincia.