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domingo 5 de abril de 2026

Opinión

Uñac con el remolque y pocas cosas por definir

El gobernador que va por su reelección mide mejor que todos los postulantes a intendentes en sus distritos. ¿Cómo funciona eso? Un juego de arrastres y lastres.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Sebastián Saharrea

Ninguno de los candidatos a intendente sanjuaninos por el frente Todos mide en su propio departamento como lo hace allí mismo Sergio Uñac, el postulante a la reelección. No es ese un factor menor en el turno electoral de este domingo sino tal vez el más significativo de la previa y del conteo posterior, apagado como está de emociones fuertes.

Porque esa relación entre el líder provincial y sus expresiones departamentales servirán para salpimentar el eslabón de esta cadena de sufragios que todavía aguarda con un nuevo reacomodamiento político ante las elecciones nacionales (y su encolumnamiento local). Y dos turnos más, tal vez tres si hay ballotage.

Esa diferencia de tracking que cantan las encuestas entre Uñac y los intendentes en el territorio será un condimento en las dos direcciones. El primero, la atracción que generará en postulantes de tierra adentro que se encuentran con la posibilidad de llegar a los ejecutivos provinciales sólo por el hecho de ir enganchados a la boleta ganadora.

Ejemplos sobran, inconveniente enumerarlos en pleno momento de definiciones. Como ha ocurrido desde la recuperación de la democracia por obra y gracia de un sistema de boletas pegadas que poca gente tiene costumbre de cortar. Asi han pasado por los ejecutivos argentinos cientos, miles de muñecos que con certeza no lo harían sin esa “compañía”. También, lógicamente, en San Juan.

Ocurre cuando, como en este caso, el referente más alto mide por encima de todos en la categoría inferior. Y en este caso es unánime: Sergio Uñac logra registros impactantes en la mayoría de los departamentos, sus postulantes a intendente acompañan en muchos casos sin alcanzar el mismo registro, en otros aparecen bastante relegados.

También esa relación puede funcionar a la inversa. En lugar de traccionar lo suficiente como para arrastrar al postulante a intendente, puede haber casos en que éstos últimos arrastren para abajo a su líder provincial. Ese es el llamado de atención de las últimas horas en el campamento del frente Todos: que ninguna floja perfomance distrital empañe lo que, esperan, resulte un resultado contundente a favor.

Lo del número no es menor. En las Paso, Uñac obtuvo el 56,5% de los votos válidos frente a 32 de su más inmediato perseguidor, Marcelo Orrego. Hay motivos en esta elección -que es por otra parte la que vale- para pensar que podría haber un repunte aún mayor, aunque sea leve: pasaron desde aquella interna abierta algo más de dos meses, pero la situación económica nacional desmejoró de manera importante y eso golpeó las chances de los candidatos del oficialismo nacional, aunque no hayan portado la camiseta amarilla de Cambiemos, como en San Juan: ocurrió en Santa Fé, con un magro 18% y en la tradicional Córdoba, donde las dos expresiones radicales-Pro obtuvieron el 28% sumadas.

Ese deterioro puede seguir haciendo mella en cada distrito, como ocurre semana a semana. En la misma reedición que aquella encuesta a cielo abierto que fue la Paso en San Juan, pero con resultados que definen los cargos, lo que se espera son resultados muy parecidos. Pero si hay algún movimiento, aunque sea leve, el oficialismo aguarda que resulten para su lado. Y no es caprichosa la expectativa. Sólo con mantener, y ni qué hablar con hacer crecer el margen, le servirá al gobernador sanjuanino para marcar la vara más alta de porcentaje entre los gobernadores peronistas que ya fueron a las urnas, con el registro vigente en manos del cordobés Juan Schiaretti con el 54%.

Enfilar el porcentaje hacia el lado de los 60 puntos resultaría una ilusión lejana pero no inalcanzable. Aunque no llegue a eso, sería un batacazo para tallar fuerte en el gelatinoso tablero del peronismo nacional en plano trance de definiciones nacionales. También, a no olvidar, los resultados contundentes en las provincias son vitales al momento de la gestión: qué presidente –resulte del palo que sea, del mismo o cambiado- le dirá que no tan liviano de cuerpo a un pedido de un mandatario con semejante respaldo popular en sus distritos.

Motivos todos estos, la posibilidad de ser traccionados hacia adelante y de no funcionar como un lastre, por los que los candidatos departamentales del oficialismo provincial tendrán prohibido dormirse. A no dudar que el tablero de estos resultados será mirado desde la calle Paula con premios a los mejores promedios, como en la escuela.

Habrá, seguramente, buenas y muy buenas perfomances de los candidatos a intendente del frente Todos, como ocurrió en las Paso. Habrá también cambios de color político en algunos departamentos. Y habrá también otros en los que una buena remontada no alcance para llegar al Ejecutivo, pero sí para la causa general. Lo dirá el escrutinio en pocas horas.

Los puntos de interés que mantienen ansiedad desde el abordaje político siguen siendo pocos. Como las cifras que se manejaron en las encuestas previas no marcan demasiadas diferencias de las tendencias para este domingo respecto de las Paso, es de esperar que no existan batacazos relevantes más allá de esos citados puñados de votos que tienen sentido sólo para el análisis.

Se verifica tanto en la franja para gobernador como en la mayoría de los departamentos. Lo que implica que se mantienen las incertidumbres en los distritos que mostraron paridades en marzo. Como Iglesia, donde la verdadera interna bloquista que se vivió como consecuencia de la aparición de Jorge Espejo en una lista corta para disputar el poder a su correligionario Marcelo Marinero, reverdece hoy con mayor potencia.

Aquella vez, Espejo desbordó por estrecho margen a Marinero y le rompió a los hermanos un largo invicto departamental. Las diferencias hoy seguirán siendo estrechas, para uno u otro lado y con mucho en juego: el manejo de un distrito señalado por la naturaleza y el progreso como un foco posible de desarrollo no siempre aprovechado, el manejo de una cuantiosa caja resultante de la minería, hasta el futuro del partido Bloquista.

El otro distrito en el que se esperará contar hasta el último voto será 9 de Julio, donde el intendente Nuñez pulsa por la reelección pero se encontró con un rival fuerte que amenaza con desbancarlo, como es Banega. En el resto no se esperan resultados que alteren el orden que se dio en las Paso, votos más votos menos.

Demasiada poca expectativa para un turno electoral fuerte como es la renovación de todos los Ejecutivos. Eso sí, este 2 de junio marcará la largada de otro clásico que será el emparejamiento provincial detrás de las candidaturas presidenciales, en plena cocción.

Primero hará falta que se conozcan definitivamente las opiciones, hay plazo hasta dentro de 20 días. Luego, el baile de quién con quién en la provincia con la Nación. Será de alto interés, pero esa es otra película.

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