Siete horas del día jueves tres de abril. Me despierto para llevar a mis hijos al colegio. Esta vez no sentí el despertador (rectius, la alarma del celular). En mis oídos susurraba el clarín en su toque de diana. ¡Sí! Dormí de maravillas. La noche previa cerré mis ojos a la una y cinco minutos, ya del mismo día jueves. Tuve la gracia de ver un gran programa guiado por un excelente conductor, en el que se les rindió un justo homenaje a los ex combatientes y caídos en Malvinas. El clarín, ejecutado por el ex soldado Tabarez, nos convidó las melodías que nuestros soldados sentían en las Islas Australes. Esa música se alojó en mi interior para hacer fluir, desde mis ojos, algunas lágrimas de emoción e insuflar en mi alma una sensación de paz por el reconocimiento, no sólo a quienes allí combatieron, sino también a nuestras Fuerzas Armadas.
miércoles 1 de abril 2026




