Es de suma importancia resaltar los esfuerzos que desde el año 2003 a la fecha el estado nacional y los estados provinciales, vienen realizando en ser garantes de la calidad educativa de todas y todos los Argentinos, basándose entre otros en los principios de igualdad e inclusión social.
En consonancia con lo planteado también se avanzó con mucha celeridad y en forma de reparación histórica en logros significativos en políticas públicas de Derechos Humanos y políticas antidiscriminatorias que nos posicionan como un estado preocupado en resolver falencias estructurales en materia social y educativa arrastradas de décadas anteriores.
Una de las formas de plantear soluciones a estas falencias estructurales es la implementación de políticas públicas activas que engloban acciones que capacitan y sensibilizan en materia de prevención de las denominadas prácticas discriminatorias.
Para esto es importante definir que es discriminar, que según la Ley Antidiscriminatoria N° 23.592 sancionada el 3 de Agosto de 1988: Discriminar es arbitrariamente impedir, obstruir, restringir o menoscabar el pleno ejercicio de los derechos y garantías de ciertos sectores sociales de la población utilizando como pretexto su género, etnia, creencias religiosas o políticas, nacionalidad, situación social o económica, elección sexual, edad, capacidades o caracteres físicos, etc.
Pero las prácticas discriminatorias es un concepto que abarca mucho más que esta definición de discriminación, ya que las formas de discriminar se enmascaran de diversas formas. El Instituto Nacional contra la Discriminación la Xenofobia y el racismo define en su plan contra la discriminación el concepto de práctica discriminatoria de la siguiente manera:
a) “Crear y/o colaborar en la difusión de estereotipos de cualquier grupo humano por características reales o imaginarias, sean éstas del tipo que fueren, sean éstas positivas o negativas y se vinculen a características innatas o adquiridas;
b) Hostigar, maltratar, aislar, agredir, segregar, excluir y/o marginar a cualquier miembro de un grupo humano del tipo que fuere por su carácter de miembro de dicho grupo;
Cuando indagamos de lleno el tema educación y avanzamos en la resolución de conflictos nos encontramos que es de suma importancia seguir invirtiendo e insistiendo en la capacitación y sensibilización del personal docente que compone el sistema educativo formal en todos sus niveles, para esto INADI implementa políticas públicas activas que brindan elementos que permiten detectar, visibilizar y sobre todo trabajar para formar personas que incorporen en su accionar cotidiano saberes basados en la inclusión social, la igualdad y sobre todo en la diversidad.
Por eso el Programa Formador de Formadores, llevado adelante por INADI en sus distintas delegaciones de Argentina, es de vital importancia para que el docente se empodere de elementos que le dé la posibilidad de tener un visón intercultural y así navegar el proceso de construcción del modelo de educación antidiscriminatoria, donde una de sus premisas básicas es que la “discriminación no es una problemática de minorías y mayorías sino de desigualdad social que genera imposiciones de poder por parte de un grupo sobre otro”.