La obra de iluminación la contamos en metros de cable, con más razón si la obra es chiquita hay que agrandarla (sin mentir) contando cada milímetro de cobre multiplicado por cada pelito que va adentro del cable, y por cada fase que son 3 más el neutro. Un pavimento, rinde más si se dice en metros cuadrados (no te digo nada si lo decimos en decímetros, es un numerazo) que en metros lineales, y obviamente la recolección de residuos en kilogramos de basura es un número importante y exagerado, mayor, que si lo dijéramos en toneladas o en cantidad de bolsas. Usted tiene razón es una estupidez, pero preste atención, porque así hablan algunas gestiones municipales. Es como destacar la importancia del Museo Franklin Rawson desde la cantidad de bolsas de cemento, o el Centro Cívico por ser el edificio con más cerramientos de aluminio de la provincia. Bien dicho, una estupidez, que por vicio está instalada.
Existe tanta emoción y compromiso en la difusión de los números fríos y racionales, como argumentos y sentimientos trigonométricos en la preparación y emisión de un voto. Los números no dicen ni seducen a nadie, sin embargo, seguimos insistiendo en ese proceso de comunicación exagerada que distancia y no facilita la conversación entre los vecinos y sus representantes. La lógica de hacerlo de esa manera responde a la fiaca mental publicitaria sanjuanina, a la prepotencia anticuada y propagandística del que gestiona (porque además es el cliente que pide, aprueba y paga o no, el trabajo), y también a los límites culturales existentes en un mercado político-electoral coincidente al mercado ofertero-comercial. Lo digo de otra manera, aquí creemos en el precio psicológico más que a las bondades del producto.
miércoles 1 de abril 2026



