La violencia escolar - Por Verónica A. Garcia, profesora

viernes, 03 de febrero de 2012 · 20:09
Estamos a días de comenzar el Ciclo Lectivo 2012 y en las Instituciones Educativas los temas previos a tratar son muchos, entre ellos “la violencia”.

Si bien este es un tema cotidiano en los medios de comunicación, en las escuelas es un tema delicado y amplio. Día a día los docentes vamos tomando conciencia de la necesidad de adquirir las estrategias necesarias que nos permitan detectar las bases psicológicas que llevan a los alumnos a distintos tipos de conductas violentas.

Veamos algunos conceptos del término violencia:

*Es el empleo ilegítimo o ilegal de la fuerza (Psicopedagoga Laura Mónica Waisman)
 
*Fuerza intensa, impetuosa. Abuso de la fuerza. Es la fuerza que se emplea contra el derecho o la ley. (Diccionario "Pequeño Larousse Ilustrado").

*Es aquello que aparece cuando algo que se necesita está ausente. (Fernando Ulloa, médico y psicólogo).

*Cuando se coacciona a alguien, cuando se lo somete a algo que rechaza. Es el desprecio por la voluntad del otro. Es la ruptura de una armonía preestablecida. (Esther Díaz, doctora en filosofía).

*Acción y efecto de utilizar la fuerza y la intimidación para conseguir algo. (Gran Enciclopedia Universal "Espasa Calpe").

Podemos decir que la  violencia contempla los actos que se ejercen para imponer u obtener algo por la fuerza. Se trata de acciones deliberadas que pueden causar daños físicos o psíquicos a la otra persona. Existen distintos tipos de violencia (familiar, de género). En el caso de la violencia escolar, está dada por la acción u omisión dañina que se ejerce entre miembros de una comunidad educativa (ya sean alumnos, padres, profesores o personal subalterno) y que puede producirse en las instalaciones escolares o en otros espacios directamente relacionados con la escuela.

Por unas razones u otras, la violencia escolar pareció estar de moda el año pasado. Es un problema que afecta a todos los países, y  a todas las clases sociales, tanto a la escuela rural como a las grandes urbes. Las soluciones son complejas, pero nadie ha conseguido erradicarla por completo con una sola fórmula, lo que sí es habitual es que una Institución encuentre un sistema propio y le vaya bien, pero su eficacia al ser “exportado” suele dejar mucho que desear.

Como docentes sabemos que debemos enfrentarnos a esta problemática y esto significa reconocerla, analizarla y actuar sobre ella sin dramatismo pero con firmeza.
Sabemos que no somos capaces de solucionar todo, pero que  debemos trabajar desde nuestro humilde lugar, para que esta crisis no siga instalándose cada vez más en las aulas. Sabemos que los niños no son culpables de esto, pero también sabemos que esta crisis influye en ellos y los marca. Es nuestro compromiso ser parte de la solución, brindando distintas alternativas para no convivir con la violencia.

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