Psicología y Equinoterapia - Por María Carlota Yanzón. Psicóloga

viernes, 20 de enero de 2012 · 19:40
María Carlota Yanzón
Licenciada en Psicología
M.P 381
mcarlota19@hotmail.com

La equinoterapia se puede definir como: Psicoterapia integrativa complementaria, en estricto rigor sistémica al integrar a equipos interdisciplinarios, familiares, voluntarios y el caballo, como agentes de cambio. 

Se la considera una terapia integral. Se puede utilizar como terapia complementaria a otras fisioterapias o psicoterapias, para el manejo de problemas de comportamiento y aprendizaje en niños y jóvenes con discapacidad. Les brinda una manera de aprender en forma diferente, gracias a las específicas estrategias de aprendizaje y a las características propias de la actividad.

Como psicóloga puedo expresar, desde mis vivencias, que en esta actividad terapéutica se va: 
 
- Incentivando la comunicación funcional.
- Favoreciendo la comunicación no verbal.
- Promoviendo habilidades para satisfacer la necesidad de los alumnos sin comunicación.
- Suplantando las conductas negativas causadas por la frustración en la falta de comunicación.
- Evitando conductas inapropiadas al promover la concentración y la atención visual.
- Desarrollando la capacidad de respuestas a consignas concretas, mejorando el nivel cognitivo del alumno.
- Aumentando el deseo de la comunicación al influir positivamente en los hábitos de la vida diaria.
- Maximizando sus capacidades frente a su familia y la sociedad.
- Proporcionando conocimientos apropiados para su edad.
- Mejorando la calidad de vida.

Un profesional, cuando toma la decisión de involucrarse con  equinoterapia, debe tener ciertas características, la más destacable es la “flexibilidad”. Por ejemplo, poseer la habilidad  de enfrentar situaciones nuevas, desarrollar la capacidad para tolerar la frustración, etc.

El equipo de trabajo debe tener  experiencia en la monta, conocer todas las sensaciones que deberán experimentar sus jinetes, y poseer conocimientos sobre los caballos, sus características, anatomía, temperamento, como cuidarlos y como tratarlos. Estar lo suficientemente abierto para poder captar y percibir la construcción de la realidad de quién consulta, reprimiendo sus ideas y preconceptos para poder meterse debajo de la piel del jinete y de sus familiares.

 El secreto está en “no vincularnos desde la discapacidad del jinete, sino en la fortaleza y potencialidadades del mismo”, lo importante es que sea feliz desarrollando al máximo sus capacidades. En equinoterapia es el caballo el que incide en el jinete, a partir de los objetivos planteados por el profesional y aprovechando los estímulos que nos proporcionan la monta y la relación con el animal. En el área psicológica, la sensación de impulso hacia adelante y de avance y de cuidado del animal, restablecen la confianza en el propio yo, lo que posibilita que el paciente experimente nuevas reacciones psicológicas en relación con él mismo y el entorno.

Trabajar con esta clase de “jinetes y amazonas especiales” te ayuda a crecer no solo como profesional, sino como ser humano. He aprendido mucho de ellos, me dieron una visión mucho más amplia de la fortaleza humana y por eso creo que no somos frágiles como el cristal, ni duros como la roca. Eso es lo que nos permite ser como juncos, porque no nos quebraremos como terapeutas ni como personas al actuar con flexibilidad.

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