Escuelas rurales - Por Juan Páez, docente y locutor

viernes, 13 de enero de 2012 · 19:40

Por Juan Páez
Docente de Nivel Primario
Locutor de Radio del Sur

La Escuela Villicum está ubicada en el distrito de Campo Afuera en Albardón. Es una establecimiento con más de 600 alumnos entre nivel primario e inicial y desde hace 5 años funciona el Programa Provincial de Alfabetización para Adulto. Este programa funciona para alumnos de sobre edad tanto en secundaria como en primaria en horarios nocturnos. Donde muchas veces tenés que ir casa por casa a visitar a los alumnos cuando faltan. Los maestros están en pleno contacto con el alumno comunidad y familia.

Cuando llegué como docente a la Escuela Villicum, me encontré con un grupo de 20 chicos de 13 años en adelante con muchas ganas de aprender. Me sentí sorprendido de la humildad, respeto, cariño y el afecto que tienen tanto con sus padres, compañeros y sus profesores. En mi caso me llevé una gran sorpresa que dije: “que bárbaro, cómo es la gente de este lugar: amables, cordiales y solidarios”.

Trabajar en este tipo de escuelas hace que muchas veces cumplas el rol de padre, portero y maestro, donde te cuentan su forma de vida en su contexto social, ya que todos son hijos de familias numerosas. Algunos son obreros rurales y otros se sostienen por planes sociales. A los alumnos le pedís las tareas y cumplen se esfuerzan por tener un progreso, en algunos casos tenés que sacar dinero de tu bolsillo para sacar fotocopias o comprar algún cuaderno que no tienen. Son muy humildes.

Si bien la escuela nos presta aulas para que funcione el “Programa Provincial de Alfabetización para Adultos”, además nos presta todos los elementos necesarios como la biblioteca, elementos didácticos, etc. Somos unidades educativas, cada unidad educativa es una escuela dentro de otra escuela. El establecimiento está muy bien equipado, es una de primera línea.
La institución les brinda a los alumnos merienda. Muchas veces junto al resto de los maestros les llevamos ropa porque ellos piden, al igual que calzados para sus padres, hermanitos y para ellos mismos. Hay ocasiones que los alumnos no asiste a clases por “x” motivo y cuando eso sucede, el maestro lo visita a su domicilio para saber qué le sucede.

La escuela está aproximadamente a 40 km de la Capital sanjuanina. Todos los días los alumnos me esperan muy atentos, y me escuchan en la radio y me cuentan.

Uno en la profesión de docente tiene muchas anécdotas. Recuerdo a un alumno que en un momento de furia me rompió el parabrisas del auto y por supuesto tomamos todas las medidas del caso. Citamos a los padres junto a los directivos. A los dos días el chico volvió y se acercó tímidamente. Uno de los alumnos me dijo que él estaba ahí, lo hice pasar y se disculpó. Dijo que quería seguir estudiando y el alumno finalizó los estudios primarios  como abanderado y ahora continúa sus estudios en la secundaria.  Ahora hay un alumno con atrofia muscular que necesita bastante ayuda para llegar a la escuela y se moviliza con una bicicletita, empujándose él mismo, y los mismos compañeros se solidarizan ayudándolo. Ahora estamos bien, a esta clase de alumnos es muy difícil poder llegar, poder trasmitir,  poder contenerlos. Son personas que no tenían previsto terminar sus estudios y esta herramienta les brinda la posibilidad de finalizar. Se les abren nuevos horizontes a un futuro mejor. Mejor en educación, conocimiento y cultura.

 

 

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