Vacaciones exigidas - Por Lic. Claudia I. Coronado G.

viernes, 30 de diciembre de 2011 · 19:54

El término vacaciones deriva del latín “vacans”, participio del verbo “vacare” que significa estar libre, desocupado. Las vacaciones son parte del descanso real que todo ser humano necesita para recuperarse física y mentalmente. Hay personas que van gestando la idea de tomarse unas vacaciones cuando sienten que el estrés  los está desbordando. Es así que comienzan anticipadamente a pensar qué lugar elegirían para dicho descanso. Esta tarea anticipatoria es productiva desde lo psicológico, porque al poner en marcha un proyecto que surge desde el deseo  de recuperarse, conlleva a iniciar acciones para concretarlo (buscar lugares, alojamientos, personas con quién  compartirlas, medios de transporte, etc.). Dicho accionar les da a las personas tranquilidad, pues  de este modo,  planifican con un criterio de realidad y según sus posibilidades. Llegado el momento de iniciar el receso, pueden  así ejecutar su proyecto  normalmente y  sin contratiempos, ya pues todas  las variables inherentes a la planificación de las vacaciones se tuvieron en cuenta.

Ahora bien, otras personas toman una actitud consciente o inconscientemente opuesta: esperan que ´terminar el periodo laboral´ para decidir qué hacer. Al no haber una planificación mental previa recurren a último momento a buscar ese sitio que les brinde “mágicamente” paz y tranquilidad. De esta forma buscan  rápidamente  en forma desesperada y estresante el lugar  para vacacionar y tomarse su tiempo de descanso.  Obviamente,  después de esta búsqueda casi desesperada, puede suceder que quizás consigan el lugar deseado o por el  contrario se dirijan al primer lugar que encuentre  “con tal de descansar”.

Esta segunda alternativa, nos da para pensar: ¿Le será suficiente el tiempo para distenderse? Luego de venir de esa vorágine de incertidumbre de qué hacer y adónde ir. Si esa  misma conducta improvisada se repite cuando están en  el lugar supuestamente  “de descanso”,  lógicamente que  hasta acciones  tan simples como  buscar un sitio para ir a comer será motivo de vacilaciones y tensiones.

Las vacaciones no implican trasladarse “si o si” a otro lugar (visión un tanto consumista que lleva en lo emocional a un estado tensional y de autoexigencia ,  al intentar hacer en forma compulsiva  lo que “todo el mundo hace” no importando  cual sea el costo monetario o emocional que conlleva esta decisión ).  Vacacionar en casa, también puede hacernos  disfrutar del tiempo libre, haciendo actividades placenteras que fueron postergadas en época de actividad  como efectuar una caminata, ir al club, reunirse  con amigos  arreglar el jardín, actividades que nos hacen sentir que disponemos de nuestro tiempo, pudiendo elegir lugares, personas y situaciones que nos hagan  sentir simplemente bien y tranquilos.

Aunque  el cambio de paisaje predispone desde lo actitudinal a que las personas se sientan  distendidas al estar  alejadas del entorno cotidiano, no es menos cierto que quienes no lograron resolver situaciones conflictivas de sus vidas , lleven en sus maletas las problemáticas no resueltas oportunamente, acarreando consigo un estado de malestar e insatisfacción.

No es utópico pensar en un periodo vacacional en el hábitat cotidiano de cada uno. El sólo hecho de no depender de horarios laborales, escolares, entre otros, nos conduce a estar  más distendidos, y  predispuestos a disfrutar y reencontrarnos  con nuestro  entorno familiar con otra perspectiva de apertura.  Por ejemplo, cuando nos detenemos en vacaciones a jugar con nuestro hijo y miramos sorprendidos cuántos logros obtuvo, cómo creció y maduró,  Estos cambios aunque se fueron gestando previamente, pasaron para nosotros inadvertidos. Cuántas veces pospusimos con un “después”, “luego”, “mañana”, “más tarde”, “el”, “mirá mi dibujo”,” ¡hoy logre un nuevo truco con el skate!”,” estoy triste porque me enojé con un amigo”.

Vacaciones implica también conectarse con los afectos desde una perspectiva de apertura en donde los minutos no corren. 

En síntesis, estar de vacaciones, es lograr sentir el placer de detenerse unos días, relajarse, distraerse, encontrarse con uno mismo, ya que en ese periodo los UNICOS dueños del tiempo y de cómo organizarlo para el disfrute, somos nosotros.

 

Comentarios