Cuando se quiere, se puede ayudar - Por Anabel Albornoz, profesora de Música

viernes, 09 de diciembre de 2011 · 19:04
Soy maestra de música en el Colegio Santa Rosa y Colegio con Bosco desde hace varios años. Y nuestra iniciativa por las tareas solidarias comenzó cuando en el “Festival de la Canción Navideña” dio la casualidad que se presentaron los dos coros de los colegios a los que yo representaba.

Luego del veredicto final, uno de ellos ganó. Y yo me sentí muy mal porque siempre invitaban a los dos y solo uno tenía el premio mayor. Luego tomé la decisión de unir los dos grupos y emprender un solo camino en forma conjunta. Y nos empezó a ir muy bien en los actos y en el coro mismo. Era un grupo numeroso y exitoso.

Pero sentía que todo estaba vacío. Solo embellecer un acto y punto. Y optamos dar un grano de solidaridad y ayudar a quien más lo necesitan. Dios nos dio ese talento para cantar y transmitir. Poder tratar de cambiar el mundo y dar otro mensaje a la gente. En el 2006, con actividades del coro asistimos a pueblos que se encuentran lejos de la ciudad, donde hay gente muy necesitada. Allí  sus necesidades primordiales son el agua y la luz. Laguna Seca y Las Chacras fueron alguno de los lugares visitados. De los tres pueblos nos impactó Las Chacras, donde hay capillita y una escuela. Después de esa situación quedamos muy comprometidos a conseguir  una camioneta. Ya que cuando había que trasladar a una persona por cuestiones de salud, lo hacían con una carreta. Nos conmovió y desde ahí nuestro objetico era la camioneta.
 
Hicimos un gran concierto y la plata recaudada fue para la movilidad. Por suerte Salud Pública ayudó y hoy en día ese lugar ya no tiene que usar más la carreta. Hoy en día hay un vínculo muy fuerte con el pueblo. En ese lugar conocimos un miembro que durante un acto firmó su nombre poniendo “Mamá”. Eso nos llamó mucho la atención y empezamos a averiguar. Nos contaron que el señor era oriundo de Casas Viejas. Viajamos hacia ese pueblo buscando respuestas. Y nos encontramos con que una vez, un cartero viajaba hacia Casas viajas. Se encontraba con la gente  y les enseñaba a escribir y hablar. Luego el cartero se jubiló y a este hombre sólo le había quedado gravada la palabra “Mamá”. Fue lo único que pudo aprender a escribir.

En ese recorrido tardamos un día en llegar, el lugar no estaba registrado. Dimos aviso a las autoridades y de inmediato fueron a ayudar a la gente que estaba abandonada.

Todo eso parte de la actividad corporal, los seres humanos estamos en el mundo para servir. Y ese sentimiento se los trato de penetrar en las vena a los chicos. Nos miramos y sabemos lo que hacemos. Y todo sale de nuestro bolsillo. Solo es cuestión de voluntad, la idea es que cada niño que pase, se lleve a través de la música la certeza de que se puede vivir de la fe. Los chicos son los encargados de avisarles a sus padres, de que ellos también se involucren. En la actualidad de la juventud está muy descoordinada y en cualquier situación. Y a través de la música y la solidaridad, los chicos tienen una energía renovada y pueden vivir felices ayudando a los demás.

Comentarios