En momentos donde la minera Vicuña busca invertir millones en la línea de 500 kV y así asegurarse prioridad de uso para su proyecto de cobre, el CEO de Glencore que maneja el proyecto sanjuanino El Pachón, Martín Pérez de Solay, sorprendió con una mirada opuesta: dijo que las mineras que construyen infraestructura propia "pierden el foco" y generan “los costos más altos del mundo”.
Glencore desafía la línea de 500 kV que quiere Vicuña para su proyecto de cobre en San Juan
Por un lado, la minera Vicuña busca invertir y controlar la línea de 500 kV. Por otro, la gigante minera Glencore, que tiene El Pachón; plantea otra óptica: que las mineras que construyen infraestructura “pierden” el foco.
Las palabras de Pérez de Solay, durante la feria minera de principios de mayo en San Juan, resuenan con una fuerza renovada ahora que se aproxima una audiencia clave el próximo 3 de junio por la Línea de 500 kV, que ha desatado una pelea fuerte en San Juan.
Sin entrar en la disputa legal, el CEO de Glencore en Argentina lanzó un desafío conceptual al modelo de "minera-constructora" que parece encarnar Vicuña: "Si nosotros construimos infraestructura, es probable que construyamos la infraestructura más cara del mundo", advirtió tajante en la conferencia que lo tuvo como protagonista.
El directivo opinó que el costo de riesgo del capital minero es demasiado alto como para desviarlo a puentes o tendidos eléctricos. Según su visión, el "saber hacer" de la industria debe limitarse a operar en altura, extraer el mineral y garantizar la segurida
d ambiental, dejando las obras en manos de especialistas.
Así, mientras la provincia de San Juan se encamina a una discusión clave por la Línea de 500 Kv, dos de los jugadores más grandes del cobre sanjuanino muestran cartas opuestas sobre cómo debe desarrollarse la infraestructura necesaria para extraer el mineral que demanda el mundo.
La Línea de 500 Kv y el plan de Vicuña
La Resolución N° 79/2026 del ENRE concedió al proyecto Vicuña (un Joint Venture entre Lundin y BHP para los yacimientos Josemaría y Filo del Sol) la prioridad de uso por 25 años de hasta el 90% de la capacidad de transporte excedente en la línea de 500 kV entre las ET Nueva San Juan y Rodeo, y el uso prioritario del 90% de las ampliaciones previstas: dos Estaciones Transformadoras -una en Rodeo y otra en Chaparro- y una red en 500 kV que las une en 167 kilómetros.
Este movimiento de infraestructura implica inversiones millonarias por parte de Vicuña, pero también levantó un frente de resistencia de organismos públicos y de otras mineras. En el frente opositor está el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) y municipios hasta competidores mineros directos como Los Azules, Casposo y Hualilán, que cuestionan que un solo actor concentre casi la totalidad del recurso energético provincial.
Los gigantes globales y la infraestructura
La infraestructura para desarrollar los proyectos de cobre es un tema de discusión en todo el mundo. El moderador de la charla citó a líderes de compañías mundiales, y dijo que Mike Henry (BHP) consideró las reformas y permisos en infraestructura como "necesarias e importantes para generar nueva oferta". Agregó que Duncan Wanblad (Anglo American) piensa que “las alianzas en infraestructura serán esenciales para destrabar futuras minas", y que Gary Nagle (Ceo mundial de Glencore) sostuvo que los problemas de infraestructura "deben ser resueltos en conjunto por toda la industria". Allí se le preguntó a Pérez del Solay: ¿son empresas mineras o son constructoras?
La respuesta fue contundente: “somos mineras, y como tales, tenemos un perfil de riesgo y un costo de oportunidad de capital asociado a ese perfil. Si construimos infraestructura, es probable que sea la más cara del mundo”, lanzó Pérez del Solay.
Su postura es que las compañías mineras deben “poner la demanda arriba de la mesa y que aquellos que saben construir una infraestructura vengan y lo hagan a costos competitivos, que nos resuelvan el problema, y que nosotros nos especialicemos en lo que sabemos hacer, que es montar una ciudad a 4,000 m de altura, abrir un tajo suficientemente grande para poder extraer el material, concentrarnos en lo que el mundo necesita y operar todo eso en condiciones de seguridad y llevarlo bien con el medio ambiente”, lanzó.
El cuello de botella de la energía
Glencore tiene en San Juan el megaproyecto El Pachón, considerado “un distrito en sí mismo", con recursos que superan los 6 millones de toneladas de cobre y un potencial de producción para más de 70 años.
El alto ejecutivo dijo que cuando este proyecto ubicado en Calingasta, más Los Azules y Vicuña entren en producción se necesitarán más de 1,5 GB de electricidad, a 4,000 m de altura, lejos de todo. Y que habrá que pensar en la capacidad de infraestructura que se necesitará en una Argentina que en 10 años produzca un millón y medio de toneladas de cobre fino.
La polémica quedó planteada: quien debe pagar y quien debe controlar la energía para lograr esa meta de producción. Mientras Vicuña por ejemplo está dispuesta a poner el dinero para asegurar su suministro eléctrico, Glencore desafía ese modelo proponiendo una demanda mancomunada que atraiga a constructores especializados.