Las confesiones sobre su momento feliz y pleno en la vida pasaron a un segundo plano.
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SUSCRIBITELas confesiones sobre su momento feliz y pleno en la vida pasaron a un segundo plano.
Ivana Nadal ya debería haber aprendido que si lo que quiere es que trascienda el mensaje claramente, debe evitar el ruido en la comunicación.
Y el ruido en este caso es esa bikini pequeñísima que se puso para la foto elegida, que hizo que quienes, primates de buena fe, buscáramos la profundidad de su texto, nos quedáramos con la profundidad del cavado de la tanga.
