Fotos: Gabriel Iturrieta
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Como si fuera un muerto que no para de nacer, Gustavo Cordera habló de su pasado en medio del recital que brindó en San Juan el pasado viernes, y agradeció de estar presente aquella noche. Lógico. Después de sus polémicos dichos en 2016 frente a unos estudiantes de periodismo donde hizo alusión de manera reprochable a la violación y el sexo, fue precisamente en ese escenario donde se marcó el comienzo de un camino cuesta arriba para su carrera. O al menos eso parece darse en un transcurso donde tuvo que enfrentar un juicio por “incitar a la violencia colectiva”, la prohibición de su música en muchísimas radios del país y sin dejar de contar que no todos lo quieren invitar a tocar en recitales donde antes era uno de los artistas principales.
En la escena musical es el amigo que nadie quiere llamar o ese pariente que todos evitan, traerlo es un problema y en San Juan fueron uno de los pocos que rompieron esta idea. Algo que puede haber disgustado a varios y alegrado a otros. Pero más allá de hacer un análisis si Cordera tendría que haber tocado o no en nuestra provincia, esto fue lo que dijo en medio de un recital que tuvo de todo.
Una idea que se repitió en todos los temas que hablaban de su camino cuesta arriba, sobre todo en la etapa de solista donde dejó plasmado su dolor y sufrimiento después de haber dicho que “ hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo”. Un descargo que no siempre fue acompañado por el público, porque si bien la gente que fue anoche a Cordera es fanática del músico, no todos acompañaron el aplauso cuando dijo que “este mundo está lleno de caretas”.
