ROBERTO SOSA, ÍNTIMO

Todas las caras del Yeyo

A veces con sueño, otras sonriendo, también preocupado y un hombre totalmente diferente arriba del escenario. Tiempo de San Juan vivió un día junto al número uno de la movida tropical sanjuanina y uno de los músicos más famoso de la provincia. Mirá la galería de fotos donde se lo ve al Yeyo con sus músicos y su público.
sábado, 19 de noviembre de 2011 · 13:22

 

Por Carla Acosta

Nos espera en su casa, abre la puerta y nos recibe con una cara de sorpresa. Cuando uno ingresa, con lo primero que se encuentra es con una mesita especial, la cual está con placas, distinciones y discos. Su mujer Carla Pérez, embarazada de 5 meses, está en la cocina y su hija Daira en el colegio. Mientras él descansa en la previa a comenzar su gira. Una remera celeste y jean, su actual estilo tanto para estar en su casa como para los shows. Se relaja en su cómodo sillón marrón, mientras su mujer ve televisión y los albañiles realizan trabajos en su comedor. Nos esperaba con un refresco en una tarde que el sol ardía. Dice que el estar con su familia, descansar y hacer shows son las actividades más comunes que practica. Admite con risas que no hace nada refiriéndose a lavar platos, hacer las camas o pasar el lampazo.
Mientras habla, su sencillo celular no para de sonar.

Para la foto posa en su computadora, la que no está enchufada, y comenta que la casa la están remodelando. Una vivienda grande, agradable y con mucho espacio, para cuando lleguen visitas e, incluso, ensayar con su banda. Nos invita a recorrer el lugar y con gestos en su cara de incomodidad, dice que todavía faltan detalles por cocinar. Nos muestra la cocina y aprovecha para que le tomen la foto encendiendo la hornalla, mientras que su mujer se ríe al ver esa situación.

Es un hecho que se levanta y acuesta tarde, almuerza con su familia en su casa de la Villa Hipódromo, en la que vive desde hace 7 años.

Hasta aquí una de las facetas del Yeyo. Pero por la tarde muestra otra cara. Es cuando se junta con sus amigos, quienes no están vinculados a la música pero lo acompañan en la preparación de sus espectáculos.

Su banda también forma parte de su familia, son 13 personas que lo acompañan noche a noche y sólo tres están desde su inicio. Con orgullo en su rostro habla de su grupo: “Cuando comenzamos éramos 18, por cosas de la vida hoy por hoy somos 13. De los músicos que largamos hay tres: Javier Aballay (Piano), Edgardo Pérez (Bajo) y Ariel espina (Percusión). El mas nuevito es Mauro, quien toca la wira hace un año”.

La noche es larga y de apoco los músicos comienzan a llegar a su casa. Yeyo empieza a mostrar su cara de músico. Tiempo de San Juan lo acompaña en lo que serán tres shows en diferentes localidades de San Juan. Encienden la combi y suben todos los instrumentos para ya emprender una tarde-noche a puros bailes. En época de campaña, no paró de tocar en los actos de candidatos de todos los colores políticos.

Entrada la medianoche, la banda del Yeyo termina su gira por los departamentos y desembarca en el Open Plaza. Allí es el clásico de los miércoles. Actúan durante 3 horas, el contexto es mucho más cómodo y donde lo acompaña una gran cantidad de público desde que baja de su combi y sube al escenario.

Para llegar a este local ubicado sobre la Avenida España deben hacer dos viajes, el primero trasladando los equipos y el segundo a los músicos.

Pasadas las dos de la mañana el lugar ya está repleto de gente y solo falta que llegue “El Yeyo” para comenzar el show.

Los técnicos comienzan a preparar los equipos, sonido y luces. Los músicos ya están en la puerta a punto de ingresar. El manager pregunta: ¿Y el Yeyo dónde está?

-Responde uno de sus músicos: “En su casa, cenando, ya viene”.

Pasadas las 2.30 de la mañana, llega en su auto blanco, de jean y camisa, preparado para su último baile. Antes de cada show junta a su equipo, da algunas recomendaciones y de vez en cuando reta a alguno. Tampoco faltan las risas y chistes en la previa, donde un músico está con fiebre, el otro llegó tarde o alguno se pasó de copas. Charla terminada, todos van hacia el escenario menos el cantante. La gente comienza a gritar y a palpitar lo que será el show.

Allí el Yeyo saca a relucir otra de sus caras. Ingresa al salón como uno más, intercambia palabras y se saca fotos. Todos quieren darle un abrazo. El público grita, baila y se desata una fusión química que solo el Yeyo puede provocar.

Le pone la mejor onda arriba del escenario, cada tanto se refresca con algún baso que le pasan sus fanáticos. Sus fans comienzan a acercarse. Se arman parejas de bailes en medio de la pista y en una pequeña tribuna al fondo están ellas, quienes corean y se enamoran con sus canciones. Su voz, su misterio y esa mirada traidora en su rostro que causa furor en el público femenino: “Mi mujer no me sigue, sabe como son los bailes y por las chicas prefiere quedarse en casa con mi hija. Pero si es un evento grande puede que esté ahí. La verdad es que se comporta bien. Ella sabe como son los bailes y lo respeta”, dice el Yeyo.

Un seductor nato en el escenario y cada letra la siente como propia, aunque con una sonrisa de oreja a oreja aclara que no todas son inspiradas en lo que a él le sucede: “A la hora de componer van saliendo, no son todas historias que me han pasado a mi (risas), eso es mentira. Son historias de algún amigo, músico o cosas que uno puede imaginar y relacionar con la gente del mismo baile”.

Nunca hace repertorio y lo que sucede se plantea en el instante en subir al escenario: “Me tocó subir triste o con emociones encontradas. Perdí a mis viejos, a un hermano y me tocó trabajar a las dos semanas, no te podes quedar porque es un trabajo. A mis los respeté y en su momento entendieron que es un trabajo, no es para divertirme yo, si no para hacer divertir a la gente”, cuenta durante el show.

Casi 3 horas a puro cuarto y cumbia romántica, pasadas las cinco de la mañana, la noche terminó con el tan famoso “Cada Martes”. Su cara es de alegría y de disfrute.

De apoco la gente comienza a retirarse del lugar, mientras él espera que desarmen los equipos y charla con su público. La relación entre el Yeyo y su gente es especial, es cómo una amistad de hace años.

Luego de una larga noche, vuelve a su casa con su familia y antes de retirarnos del lugar, le preguntamos:

-¿Cómo es el Yeyo?

-Responde: “El Yeyo es un loco, un tipo divertido y alegre. Por ahí me dicen que soy serio, apático y agrandado, es porque no me conocen, no siempre puede estar con cara de feliz cumpleaños en la calle”.
Ficha

Nombre completo: Carlos Roberto Sosa
Edad: 42 años
Equipo de futbol: Boca Juniors
Grupos que integró: Carisma, Chunchula
Banda. Integrantes Grupo:

Edgardo Pérez (Bajo)
Javier Aballay (Teclado)
Ariel Espina (Timbaletas)
Mauricio Fernández (Batería)
Claudio Gómez (Timbaletas)
Leonel Isla (Teclado)
Mauro Oga (Wiro)
Raúl Isla (Guitarras)
Pablo Arévalo (Locución)
Parte Técnica: Emanuel, Bryan, Rolando y Matías.
Manager: Fabio Méndez

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